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huesos secos

Friday, November 14th, 2008

Mi adorado Jesús… sabes cómo me he sentido últimamente… sabes mis cargas… y sabes que sólo Tú puedes aliviarlas… sabes cómo añoro encontrar Paz, esa Paz que sólo puede encontrarse entre tus brazos… sin embargo, mientras más te anhelo y más te busco… más parece que me alejo de Ti… Señor, ¡cuánto te necesito!!!… ¡cuánto!!!

Por eso hoy, cuando leía las Escrituras, sentí que las palabras de Ezequiel eran también para mí… al igual que el pueblo de Israel en su destierro, yo también siento secos mis huesos… yo también siento que se desvanece la esperanza… y que se acaba la fe… pero después de leer esta lectura, comprendo que nada es imposible para Ti… que Tú eres el Dueño y Señor de TODO… y que ante el soplo de tu Espíritu, hasta el más seco de los corazones puede renacer y tener vida…

La mano de Yahvé fue sobre mí y, por su espíritu, Yahvé me sacó y me puso en medio de la vega, la cual estaba llena de huesos. Me hizo pasar por entre ellos en todas las direcciones. Los huesos eran muy numerosos por el suelo de la vega, y estaban completamente secos.
Me dijo:
- «Hijo de hombre, ¿podrán vivir estos huesos?»
Yo dije:
- «Señor Yahvé, tú lo sabes.»
Entonces me dijo:
- «Profetiza sobre estos huesos. Les dirás: Huesos secos, escuchad la palabra de Yahvé. Así dice el Señor Yahvé a estos huesos: He aquí que yo voy a hacer entrar el espíritu en vosotros, y viviréis. Os cubriré de nervios, haré crecer sobre vosotros la carne, os cubriré de piel, os infundiré espíritu y viviréis; y sabréis que yo soy Yahvé.»
Yo profeticé como se me había ordenado, y mientras yo profetizaba se produjo un ruido. Hubo un estremecimiento, y los huesos se juntaron unos con otros. Miré y vi que estaban recubiertos de nervios, la carne salía y la piel se extendía por encima, pero no había espíritu en ellos.
Él me dijo:
- «Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre. Dirás al espíritu: Así dice el Señor Yahvé: Ven, espíritu, de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos para que vivan.»
Yo profeticé como se me había ordenado, y el espíritu entró en ellos; revivieron y se incorporaron sobre sus pies: era un enorme, inmenso ejército.
Entonces me dijo:
- «Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos andan diciendo: Se han secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, todo ha acabado para nosotros. Por eso, profetiza. Les dirás: Así dice el Señor Yahvé: He aquí que yo abro vuestras tumbas; os haré salir de vuestras tumbas, pueblo mío, y os llevaré de nuevo al suelo de Israel. Sabréis que yo soy Yahvé cuando abra vuestras tumbas y os haga salir de vuestras tumbas, pueblo mío. Infundiré mi espíritu en vosotros y viviréis; os estableceré en vuestro suelo, y sabréis que yo, Yahvé, lo digo y lo haga, oráculo de Yahvé.»

Ezequiel 37, 1-14

Señor y Dios mío… en esta noche te ruego que infundas nueva vida a los huesos secos de mi alma y de mi corazón… sopla tu Espíritu sobre mí… tu Espíritu que restaura y renueva… que alienta y anima… que levanta y fortalece… has de mí una criatura nueva…

Mi buen Jesús… sé que no merezco siquiera que te fijes en mí… mucho menos esto que te pido… pero me postro ante Ti con confianza… sabiendo que tu Misericordia es mayor que mi miseria… y que tu Amor es más fuerte que mi ingratitud… por eso, mi Señor, no sólo pido tu favor y tu gracia, sino que imploro me concedas un corazón manso y humilde como el Tuyo… un alma paciente, generosa y sumisa, como la de tu Madre María… y el privilegio inmerecido de contarme entre los más pequeños e insignificantes de tus siervos…

Prometo, mi Señor… poner lo que esté a mi alcance, agarrándome fuertemente de tu gracia, para no ofenderte más y nunca apartarme de tu lado… amén.



hoy en la capilla

Tuesday, September 16th, 2008

Mi adorado Jesús… hoy, mientras estaba en la capilla, recordaba la historia que una vez nos contó el hermano David sobre el joven que encontró a la salida de la Iglesia… un joven sucio, harapiento y mal oliente que pedía limosna para un bocado de comida… decía David que la gente pasaba a su lado pretendiendo no verle… y aquellos que lo encontraban de frente, al no poder escaparse de su mirada suplicante, calmaban su conciencia dándole de lejos unas monedas… sí, de lejos, con miedo, procurando no tocarle no fuera que se contaminaran con su miseria…

Jesús mío… imagino la escena cuando llegó el hermano David con su bastón… arrastrando los pies y sosteniéndose para no caer… con esa sonrisa eterna en sus labios y esa paz que nunca se aparta de él, aún a pesar del esfuerzo que representa su propia discapacidad… imagino cuando se acercaba al pobre joven y le miraba con Tus ojos misericordiosos… sí, con Tus ojos porque esa mirada de David no puede nacer de otro lugar que de Tu propio Corazón…

Señor… imagino cuánto debes haberte gozado ese momento… el joven pordiosero, que en su pobreza material escondía una pobreza aún mayor… pobreza de cariño, de afecto, de ternura… y David, pobre de bienes materiales, pero dueño del tesoro inmenso que Tú les has heredado a tus amigos más queridos: un corazón puro, compasivo y misericordioso…

Imagino la sorpresa de aquel joven cuando David se acercó y, acariciando tiernamente su cabeza, le regaló una mirada digna y una sonrisa sincera… ¡que sorprendente misterio, Señor!… eras Tú, quien en el joven, esperaba a ser consolado… y eras Tú, quien en David te convertías en instrumento de consolación… y ahí, en ese instante en que Cristo se encontraba con Cristo, el Evangelio se hacía vida…

Hoy recordaba esta historia y pensaba que Tu presencia en la capilla no era muy diferente a aquella escena… Tú, tan sediento de amor como aquel pobre pordiosero… esperas pacientemente en la custodia que un alma se acerque a Ti… ¡Jesús, tienes tanto para dar… tanto!!!… y somos tan ciegos que pasamos a tu lado y no sabemos reconocer que en ese pedacito de pan, tan pequeño e insignificante, se encuentra escondido nuestro Dios…

Pero de vez en cuando aparece alguien… alguien que, como el Hermano David, llega arrastrando su humanidad… reconociéndose indigno y pecador… pero con el alma rebosante de alegría, porque sabe que Tú le has traído hasta tu lado… y en ese cruzar de miradas: la tuya y la suya… vuelve a encontrarse Cristo con Cristo…

Jesús…
¡quiero darte gracias por el rato maravilloso
que pasamos hoy en la capilla!



hoy necesitaba

Sunday, September 14th, 2008

Mi buen Jesús… hoy necesitaba retirarme un rato del mundo… necesitaba cerrar mis ojos, mis oídos, mis pensamientos y hasta mi corazón a todo lo que me rodea… necesitaba vaciarme de mí para que Tú pudieras ocuparlo todo… llenarlo todo… colmarlo todo… hoy sentía necesidad de Ti… una necesidad mayor… una necesidad que duele, que arrastra y que consume… una necesidad que sólo puedes llenar Tú…

Señor, Dios mío… es que te buscamos en tantos lugares y de tantas maneras diferentes… y cuando no podemos encontrarte, pensamos que te has olvidado de nosotros… o peor aún, que te has ido de nuestro lado… y se nos olvida que Tú eres un Dios cercano… que te vives en nosotros… y que nunca, nunca nos has dejado solos…

Jesús… hoy necesitaba de Ti… necesitaba sentirte vivo… cercano… necesitaba sentir tu calor, tu mirada y tu amor… necesitaba dejarme amar por Ti… y que Tú te dejaras amar por mí… por eso, antes de retirarme a descansar esta noche, quiero volver a orar con la oración que estaba en la hoja parroquial… y darte las gracias por esas personas maravillosas que has cruzado en mi vida… esos amigos, que aunque nos separa la distancia, nos une el lazo de sabernos amados por Ti…

Señor, Dios y Padre Nuestro; Tú no eres un Dios oculto en nuestras vidas, sino que estás cerca y dentro de nosotros. En tu Hijo te hemos conocido, y continuamos viviendo tu presencia en el amor de los hermanos. Hoy reconocemos que sólo puede encontrarse contigo quien tiene verdadera “hambre y sed de Ti”; quien en su propia necesidad busca en tu vida y en tus palabras el sentido de su vida, de su trabajo y de sus días.

Pocas veces reflexionamos en tus cosas, estamos poco acostumbrados. Ya no nos encontramos contigo en la oración, ni en la reflexión de nuestra propia vida, ni en el trato con los demás… Esta es nuestra súplica esperanzada hoy: danos la fe y sensibilidad para comprender que tu vida y nuestra vida se encuentran en cada momento, que sepamos vivir las exigencias de ese encuentro, que enseñemos a otros el camino que conduce hasta Ti. Que nuestra vida, nuestra fe y nuestro amor a los demás no sean ya una mera costumbre. Amén.



benditas almas del purgatorio

Wednesday, September 10th, 2008

Mi adorado Jesús… esta noche leía Entre el cielo y la tierra, el libro de María Vallejo-Nágera sobre el purgatorio, y pensaba en cómo nos hemos olvidado de éste y de las almas que allí esperan… es que tanta vuelta que le damos a tu bondad y misericordia, que hemos llegado a pensar que no importa lo que hagamos, Tú habrás de perdonarnos todo… por eso me gustó la forma en que María lo presenta: que no será tu Justicia, sino la pena que sentirá el alma cuando vea cuánto te ha ofendido, quien, por propia voluntad, esperará a purgar su culpa y purificarse del todo antes de entrar en tu presencia…

El mismo san Pablo nos dice, en su primera carta a los Corintios, que el fuego probará nuestras obras después de la muerte… y aquellos cuyas obras resistan, quedarán salvos, pero como quien pasa a través del fuego… ese fuego del que habla san Pablo es el fuego del purgatorio….

Señor y Dios mío… Tú que derramaste tu Sangre, redimiéndonos y ofreciéndonos la oportunidad de poder alcanzar el Cielo… Tú que conoces lo inútil de nuestros esfuerzos y la fragilidad de nuestra existencia humana… Tú que eres Compasivo y Misericordioso con todas tus criaturas… te ruego que permitas que las oraciones que se ofrecen por ellas sirvan de bálsamo para aliviar el dolor de sus sufrimientos y mitigar sus penas…

Mi buen Jesús… entre todas esas almas, hoy quiero pedirte de una manera especial por las almas de los sacerdotes, religiosos y religiosas… te suplico que no mires sus faltas y debilidades, sino todas esas almas que con celo apostólico cuidaron y guiaron a otros por el camino que conduce hacia Ti… perdónalas y llévalas cuanto antes a tu lado… para que junto a los ángeles y los santos, también glorifiquen por siempre tu infinita Bondad…

Benditas almas del purgatorio: estáis sufriendo y me pedís sufragios para proporcionaros alivio. Vivo en gran peligro y gran necesidad, por lo que también os pido protección y ayuda a vosotras. Así pues, en el día de hoy, voy a ofrecer todas mis plegarias y, especialmente, todas mis buenas obras en vuestro favor.

Y a vosotras pido a cambio que os acordéis de mí y de mis necesidades. Liberadme de los peligros que me acechan y, en particular, obtened para mí esta gran gracia (mencionar la intención deseada).

Ruego a la primera alma que entre hoy en el cielo gracias a mis plegarias, que no cese de interceder por mí ante la misericordia divina hasta que, algún día, llegue yo también allí. Que el Sagrado Corazón de Jesús bendiga este intercambio de plegarias. Amén.


Oración a las almas del purgatorio
del beato Jacobo Alberione



una invitación a amar

Wednesday, September 3rd, 2008

Mi adorado Jesús… esta noche quiero darte gracias por el hermoso mensaje que nos regalaste ayer a través de tu Madre… esa invitación a encontrarte en nuestros hermanos… a amarte a Ti amándolos a ellos… a alegrarnos de sus alegrías y consolarles en sus penas… porque en cada una de sus risas y en cada una de sus lágrima estás Tú presente, riendo y sufriendo con ellos…

“¡Queridos hijos! Hoy los llamo, con mi corazón de Madre, a reunirse en torno a mí para amar a vuestro prójimo. Hijos míos, deténganse. Miren en los ojos de vuestro hermano y vean a mi Hijo Jesús. Si ven alegría, alégrense con él. Si en los ojos de tu hermano hay dolor, aléjenlo con vuestra ternura y bondad, porque sin amor están perdidos. Sólo el amor es efectivo, hace milagros. El amor les dará la unión en mi Hijo y la victoria de mi Corazón. Por eso, hijos míos, amen.”

Medjugorje, 2 de septiembre
mensaje dado a través de Mirjana

Ayúdame, Señor, a olvidarme cada día más de mí… ayúdame a despojarme de mis deseos y pasiones… de lo que yo creo, pienso y deseo… de todo lo que impide que Tú puedas ser el Dueño y Señor de todas mis acciones… para que despojado de mí, seas Tú quien viva, actúe y ame a través mío…

Y a ti, Madre querida… te pido que me acompañes siempre: cuidándome, protegiéndome e intercediendo ante Tu Hijo por mis intenciones…



feliz y realizado

Thursday, August 28th, 2008

«Padre, quiero que donde yo esté, estén conmigo los que tú me diste: para que el amor con que me amas a mí, esté también con ellos: porque yo estoy en ellos» (Juan 17, 24.26)

Mi amado Jesús… hoy quise comenzar con los versículos que Padre Félix Struik eligió para el recordatorio de sus bodas de oro porque, aunque hace dos días que estuvimos en la Misa que ofreció en acción de gracias, aún no he dejado de pensar en las palabras que dijo: “soy un hombre realizado… feliz y realizado… y si volviera a nacer, volvería a hacerlo todo igual”

Señor, estas son las palabras de quien ha vivido una vida plena, honesta consigo mismo y por supuesto, contigo… no se trata de no cometer errores, ni de haber conseguido todo fácilmente… él mismo nos contó cuántas veces estuvo a punto de renunciar a causa de lo arduo del camino… pero a pesar de las dificultades, siempre vivió su vida con la mirada puesta en Ti…

¡Cuánto quisiera poder hacer mías sus palabras!… ¡cuánto poder decir como él: “volvería a hacerlo todo igual”!… pero Señor, Tú mejor que nadie sabes lo que ha sido mi vida… Tú mejor que nadie conoces todas las heridas que he causado con mi orgullo, mi egoísmo y mi soberbia… ¡cuánto daño he hecho, Señor!… y aunque mi vida hoy es otra, muchas de esas heridas seguirán causando dolor a otros mientras vivan…

Si tan sólo pudiéramos comprender las consecuencias de nuestras acciones… si tuviéramos conciencia del mal que causamos (o el bien que dejamos de hacer)… más aún, si aprendiéramos a encontrarte en cada uno de nuestros hermanos… y encontrándote, viviéramos para Ti… Jesús mío, Tú sabes que me siento feliz del lugar donde me encuentro hoy… pero, a diferencia de Padre Struik, si tuviera la oportunidad de volver a vivir, viviría mi vida diferente…

Una vez le comenté algo similar a un amigo, ¿te acuerdas?… y el muy ingenuo me dijo que habían sido esas “experiencias” las que me había hecho quien soy… ¡vaya argumento, hay que ser un canalla toda la vida para venir a conocerte!!!… no Jesús, sé que de haber seguido como iba hoy estaría perdido… y si pude salir de ese ciclo, fue sólo por tu Gracia… porque tuviste Misericordia de este pobre pecador y me sacaste de mi miseria…

Hay cosas en Ti que son incomprensibles… Misterios, así, con Mayúscula… y por más que lo pienso, y le doy vueltas, y lo vuelvo a pensar, no encuentro a comprender porqué tienes preferencia por algunos… Tú eres Dios y tu Amor es inmensamente perfecto hacía todas tus criaturas… pero, de vez en cuando, te fijas en alguno de una manera especial… y lo consientes… y lo mimas… y lo amas con una ternura que no conoce límites…

Sé que Padre Struik es uno de esos escogidos tuyos… lo ha sido desde niño… y ha vivido una larga vida consciente de ese Amor especial que guardas por él… pero Señor, nunca podré entender porqué me escogiste a mí…

No puedo cambiar mi vida pasada, pero Jesús, te pido que me ayudes a vivir el tiempo que me quede, correspondiéndote con cada latido de mi corazón…

¡gracias!



Déjate

Sunday, August 24th, 2008

Querido Jesús… hace tiempo ya que busco la manera de explicarte cómo me siento… no que Tú no lo sepas… ¡cómo no ibas a saberlo, si Tú lo sabes todo!… pero necesitaba explicártelo para poder entenderlo yo… y hoy, cuando revisaba los correos del fin de semana, me encuentro con esta hermosa canción que me envió un amigo…

Señor, las palabras sobran: la canción ya lo dice todo por mí… quiero regresar a Ti… regresar a Tu Corazón y que Tú regreses al mío… regresar sin condiciones ni pretextos… sin esperar nada… y esperándolo todo… mi buen Jesús, quiero dejar que me consuma ese fuego “¡que Tú encendiste en mi corazón!!!”

Hace ya tiempo que comprendí…
Tú me buscaste en todas partes,
la llama que un día empezó a fallar,
Tú no dejaste se apagase.

Yo no comprendo y digo “qué será”,
será que estaba equivocado,
y he descubierto que este loco está
de amor muriendo porque le ame.

Yo no he querido saber más
de la locura que me late,
pero la fiebre quiere regresar
y Él no dejó de predicarme.

Y Tú me dices:
“Déjate, que te consuma este fuego,
no apagues ya más esta hoguera,
donde no hay fuego no habrá luz.
Créeme, que estoy clavado porque te amo,
no encontrarás en otro lado,
quien quiera ya morir por ti.

No tengas miedo, no te dejaré,
las veces que tú me reclames,
yo gozo al ver que quieres regresar,
déjame que yo te levante.”

Señor, no ves que quiero regresar,
pero me pesa mi pasado,
acaso pides lo que no sé dar,
el tiempo me ha limpiado el alma.

Tanto he besado el suelo, no lo ves,
mis manos se han cerrado tanto…
“No te preocupes, te rescataré,
mi vida cambio por la tuya.”

Y Tú me dices:
“Déjate, que te consuma este fuego,
no apagues ya más esta hoguera,
donde no hay fuego no habrá luz.
Créeme, que estoy clavado porque te amo,
no encontrarás en otro lado,
quien quiera ya morir por ti.

Déjate, que te consuma este fuego,
no apagues ya más esta hoguera,
que yo encendí en tu corazón.”

Señor… aunque no acostumbro poner videos en nuestro diario, esta noche quiero hacer una excepción… te pido por esta joven, Marcela… llénala de tus bendiciones y sigue utilizándola como lo has hecho en esta canción… que tanto Marcela, como aquellos que la escuchen, puedan experimentar ese Amor inmenso que sólo Tú eres capaz de dar…

Señor, gracias por mantener siempre esa llama ardiendo en mi corazón…



cansado pero

Thursday, August 21st, 2008

Mi adorado Jesús… vengo esta noche ante Ti… vengo cansado después de los trabajos del día… vengo cansado física y emocionalmente… y al igual que muchos días, pensé dejar estas palabras para mañana… pero mientras oraba recordé las palabras de San Pablo: «cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte»… así también, Señor, Dios mío, cuando más cansado me encuentro, es cuando más dócil soy al Espíritu Santo y cuando Tú mejor puedes manifestarte en mí…

Por eso quiero aprovechar para presentarte algunas intenciones por las cuáles he estado orando durante la semana, y en especial, durante este día…

Quiero pedirte por el grupo de catequesis de la parroquia… Señor, Tú sabes que ellas no se sienten aptas para esta nueva misión que les has encomendado… ¡pero es ahí cuando Tú más te glorificas!… siempre recuerdo las palabras de Evaristo cuando no nos sentíamos seguros: “Dios no elige los capacitados, Él capacita a los elegidos”… sí mi Señor, te gusta elegir los más pequeños e inútiles para realizar tus más grandes obras… así queda de manifiesto que eres Tú y sólo Tú quien lo ha hecho… por eso te pido por ellas, para que sientan tu cercanía y se abandonen en tus brazos… sé que Tú estás con ellas y todo estará bien… ¡gracias!

También quiero presentarte por el grupo de laicos que se está formando en la Arquidiócesis para defender la familia, la vida y la moral… Señor, no sé que pensar… por más que trato de discernir cuál es Tu Voluntad, aún no veo claro que es lo que Tú deseas… se que la intención del grupo es buena… y que las personas que lo integran son todos muy queridos por Ti… pero hay algo que no me deja ver con claridad… te ruego, desde lo más profundo de mi ser, que nos muestres con claridad cuáles son tus deseos… si eres Tú quien está formando este grupo, Señor, entonces remueve todo obstáculo para que puedan realizar esa labor que Tú pones en sus manos… pero si este grupo no nace de la Misericordia de tu Corazón, entonces sé Tú mismo quien cierre todas las puertas… ¡confío en Ti, Jesús, confío en Ti!

También quiero presentarte a Martiniano… Tú le conoces, conoces su enfermedad, conoces su agonía y la de su familia… a veces nos preguntamos porqué un niño de sólo 4 añitos tiene que padecer de esta manera… pero Señor, sé que Tú, en tu bondad infinita estás muy, muy cerca de él… te pido que lo abraces muy fuerte… que lo abraces a él y a sus familiares… que sientan el calor de tu presencia… inúndalos de ese Amor y esa Paz que sólo Tú puedes dar… te pido que a través de Martiniano también visites a cada niño… a cada enfermo… y a cada corazón que busque de Ti… derrama sobre todos el mar insondable de tu Misericordia… y concédeles las gracias que más necesitan en este momento…

Mi buen Jesús… sé que es tarde y debo acostarme a descansar… pero antes de hacerlo quiero pedirte por esas personas que vienen a este humilde rincón a leer estas pobres líneas… te pido que los bendigas y los protejas siempre… y que nunca – ¡nunca, Señor! - les falte tu Amor…

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, por los siglos de los siglos…
Amén



Salvando almas

Friday, August 1st, 2008

Mi amado Jesús… hace mucho que no vengo a escribir en el diario, entre el trabajo y los otros compromisos, casi no me queda tiempo para venir aquí… aún así, Tú sabes que siempre llevo en mi corazón las intenciones de los amigos que nos visitan… y siempre te los presento en mis oraciones…

Hoy seguía pensando en lo que te dije el martes en la capilla… es que veo a tu pueblo con tanta necesidad de Ti… ¡tanta, mi Señor!… y los veo cómo te buscan sin encontrarte… cómo se refugian en cosas sin sentido que terminan alejándolos más de Ti… y Tú, tan cerca de sus corazones… tan pendiente de todas sus cosas… y tan deseoso de encontrarte con ellos… sí… sé que te da tristeza verlos poner su esperanza en las cosas del mundo, cuando deberían buscar refugio en Ti… ¡pero es que no saben cómo, Señor!!!

Señor… ¿y qué puedo hacer yo, si en ocasiones me he sentido tan perdidos como ellos?… es cierto que siempre encuentro el camino de vuelta, pero eso es sólo por Tu Amor Misericordioso que siempre busca guiarme de regreso a Ti… de verdad, Señor, quisiera poder hacer tanto… ¡Tú lo sabes… Tú lo sabes todo y conoces eso que más anhelo en mi corazón!!!

Por eso, en esta tarde, quiero elevar mi plegaria a Ti… quiero ofrecerte una oración por esas almas que se sienten solas, tristes, abatidas… por esas que han perdido la esperanza y ya no les queda fe para seguir aferrándose a Ti… por esas que han caído en el abismo de la desesperación y viven atormentadas por la duda, el pecado o el error… por esas que se encuentran deprimidas, derrotadas y malheridas en lo más profundo de su ser…

Señor, mi Dios… quiero pedirte que derrames sobre ellos todo ese Amor que guardas en tu Corazón… que sientan tu presencia en sus vidas… que sientan tu cercanía, tu abrazo, tu calor, tu paz… y que al menos una, mi buen Jesús… que al menos una pueda encontrar en esta tarde el camino de vuelta a Ti…

Oración que salva miles de almas

Señor mío Jesucristo…
¡Oh, Jesús! Yo te pido me concedas la gracia de salvar un alma por cada latido de mi corazón, unidos a los latidos del tuyo y a los del corazón Inmaculado de tu Santísima Madre. Te lo suplico por tu Preciosa Sangre y tu Divina Misericordia. Amén.

Extraordinaria promesa de Cristo
“Si me piden salvar un alma por cada latido de su corazón, se lo concederé a quien me lo pida” (Mensaje del Señor a los Siervos del Divino Amor, año 1976).

Nota explicativa: Esta Oración es válida sólo durante 24 horas, y se refiere a la salvación de almas que aún viven. No es aplicable, por tanto a las almas del Purgatorio. (Con licencia eclesiástica)



Soñando los sueños de Dios

Sunday, June 8th, 2008

Mi adorado Jesús… ¡qué difícil es saber lo que Tú quieres a veces!… por un lado, las lecturas de hoy me hablan de justicia social: «misericordia quiero, y no sacrificios»… y de la necesidad que tiene tu pueblo de una voz que les ofrezca palabras de esperanza y consuelo… no una voz que juzgue o condene, sino una voz que «anuncie el Evangelio a los pobres, y a los cautivos la libertad», como dice la antífona antes del Evangelio…

Por otra parte, aunque el sueño que estoy soñando parece tan lejano y difícil, tanto que desde nuestra perspectiva parecería imposible… escucho a Pablo mientras le dice a los Romanos que «Abrahán, apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza»

Jesús mío… veo tu pueblo, tan necesitado de Ti… veo su angustia, su soledad, su tristeza… veo como te buscan en lugares equivocados… veo sus dudas, su fatiga, su falta de dirección… veo también como Tú les llamas y les esperas… pero son tan pocos los que escuchan… Señor, ¿y qué puedo hacer yo?… si no soy más que un miserable pecador, tan extraviado y perdido como ellos… entonces me encuentro soñando un sueño hermoso… un sueño de esperanza… de conversión…

Tú sabes que este sueño es demasiado grande para mí… Tú sabes que solo no puedo… que ni tengo la capacidad, ni la experiencia, ni los medios para llevarlo a cabo… también sé que este proyecto sería una responsabilidad muy, muy grande… pero si eso es lo que Tú quieres, ¿entonces quién soy yo para decirte que no?…

En esta tarde vuelvo a pedirte que me ilumines con la luz del Espíritu Santo para poder conocer cuál es tu Voluntad… hoy vuelvo a pedirte que si este sueño viene de mí, me dejes ver mi error y lo arranques de mi corazón… pero si estoy soñando Tu Sueño, te pido que lo hagas arder en mi corazón tanto que ya no pueda contenerlo más…

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Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, por los siglos de los siglos…
Amén