deambulando por San Juan

by Romualdo on 01.11.2010

Mi amado Jesús… hoy revisaba las fotos que tomamos ayer en el Viejo San Juan y me encontré con la del deambulante que dormía en un banco de la placita…

Es chocante como dos realidades tan distintas coexisten en un mismo espacio… los turistas, con sus cámaras… sus carteras de diseñador… y sus paquetes de compra… se arremolinan en la barandilla para contemplar el atardecer… y cuando la noche comienza a caer, emprenden su camino de regreso a sus cruceros donde disfrutarán de una buena cena… y una cama cómoda donde reposar…

Y mientras esto transcurre, un hombre duerme en uno de los bancos de la plaza… su cabeza recostada de unas pocas pertenencias… y una bolsa plástica a su lado guarda el resto de su vida… su cuerpo cansado no escucha los gritos que le rodean… y en una mezcla de resignación y miseria que resulta difícil describir… se va perdiendo la esperanza de quien no tiene nada que esperar…

Señor… vimos a nuestro alrededor… tantos que estábamos allí… era como si él no existiera para el resto del mundo… y si por casualidad alguno se acercaban un poco a su banco… cambiaban rápidamente el rumbo para no pasar junto a él… no sé… tal vez será la vergüenza de no hacer nada… o porque suponen que si cierran sus ojos, la realidad desaparecerá… pero nadie se detuvo un instante siquiera para ver aquel hombre que dormía… ese es el mayor de los males que tiene nuestra sociedad… la indiferencia ante la miseria que les rodea…

Le miramos un rato… le vimos dormir y pensamos en Ti… y en su soledad supusimos la Tuya… Tú… nuestro Dios… que se hizo el más humilde de los hombres con tal de acercarse a nosotros… y nosotros no te conocimos… que sigues acercándote cada día… en la eucaristía… en los sacramentos… en el hermano que sufre… y sigues esperando que vengamos a Ti y aliviemos tu soledad… para que así, puedas Tú también aliviar la nuestra y sanar nuestras vidas…

Perdona la nota melancólica de esta noche… pero siento no haberle despertado… siento no haberme sentado a charlas con él… siento no haberle dejado entrar en mi vida… y con él, dejar que también entraras Tú… por eso, esta noche te ruego que, dondequiera que se encuentre, le bendigas y le hagas experimentar ese abrazo de amor que a veces me haces sentir a mí… y en la ternura de ese momento, le digas que no está solo… pues Tú y yo estamos pensando en él…

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