cansado pero
Mi adorado Jesús… vengo esta noche ante Ti… vengo cansado después de los trabajos del día… vengo cansado física y emocionalmente… y al igual que muchos días, pensé dejar estas palabras para mañana… pero mientras oraba recordé las palabras de San Pablo: «cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte»… así también, Señor, Dios mío, cuando más cansado me encuentro, es cuando más dócil soy al Espíritu Santo y cuando Tú mejor puedes manifestarte en mí…
Por eso quiero aprovechar para presentarte algunas intenciones por las cuáles he estado orando durante la semana, y en especial, durante este día…
Quiero pedirte por el grupo de catequesis de la parroquia… Señor, Tú sabes que ellas no se sienten aptas para esta nueva misión que les has encomendado… ¡pero es ahí cuando Tú más te glorificas!… siempre recuerdo las palabras de Evaristo cuando no nos sentíamos seguros: “Dios no elige los capacitados, Él capacita a los elegidos”… sí mi Señor, te gusta elegir los más pequeños e inútiles para realizar tus más grandes obras… así queda de manifiesto que eres Tú y sólo Tú quien lo ha hecho… por eso te pido por ellas, para que sientan tu cercanía y se abandonen en tus brazos… sé que Tú estás con ellas y todo estará bien… ¡gracias!
También quiero presentarte por el grupo de laicos que se está formando en la Arquidiócesis para defender la familia, la vida y la moral… Señor, no sé que pensar… por más que trato de discernir cuál es Tu Voluntad, aún no veo claro que es lo que Tú deseas… se que la intención del grupo es buena… y que las personas que lo integran son todos muy queridos por Ti… pero hay algo que no me deja ver con claridad… te ruego, desde lo más profundo de mi ser, que nos muestres con claridad cuáles son tus deseos… si eres Tú quien está formando este grupo, Señor, entonces remueve todo obstáculo para que puedan realizar esa labor que Tú pones en sus manos… pero si este grupo no nace de la Misericordia de tu Corazón, entonces sé Tú mismo quien cierre todas las puertas… ¡confío en Ti, Jesús, confío en Ti!
También quiero presentarte a Martiniano… Tú le conoces, conoces su enfermedad, conoces su agonía y la de su familia… a veces nos preguntamos porqué un niño de sólo 4 añitos tiene que padecer de esta manera… pero Señor, sé que Tú, en tu bondad infinita estás muy, muy cerca de él… te pido que lo abraces muy fuerte… que lo abraces a él y a sus familiares… que sientan el calor de tu presencia… inúndalos de ese Amor y esa Paz que sólo Tú puedes dar… te pido que a través de Martiniano también visites a cada niño… a cada enfermo… y a cada corazón que busque de Ti… derrama sobre todos el mar insondable de tu Misericordia… y concédeles las gracias que más necesitan en este momento…
Mi buen Jesús… sé que es tarde y debo acostarme a descansar… pero antes de hacerlo quiero pedirte por esas personas que vienen a este humilde rincón a leer estas pobres líneas… te pido que los bendigas y los protejas siempre… y que nunca – ¡nunca, Señor! - les falte tu Amor…
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, por los siglos de los siglos…
Amén





October 10th, 2008 at 2:02 pm
Gracias por pedir por mí al Señor, estoy leyendo su oración.
Yo siempre rezo por los demás y todas las personas, pero por mí, me cuesta, por eso me ha llamado la atención la oración.
Que el Señor les bendiga abundantemente,
Carmen