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Salvando almas

Friday, August 1st, 2008

Mi amado Jesús… hace mucho que no vengo a escribir en el diario, entre el trabajo y los otros compromisos, casi no me queda tiempo para venir aquí… aún así, Tú sabes que siempre llevo en mi corazón las intenciones de los amigos que nos visitan… y siempre te los presento en mis oraciones…

Hoy seguía pensando en lo que te dije el martes en la capilla… es que veo a tu pueblo con tanta necesidad de Ti… ¡tanta, mi Señor!… y los veo cómo te buscan sin encontrarte… cómo se refugian en cosas sin sentido que terminan alejándolos más de Ti… y Tú, tan cerca de sus corazones… tan pendiente de todas sus cosas… y tan deseoso de encontrarte con ellos… sí… sé que te da tristeza verlos poner su esperanza en las cosas del mundo, cuando deberían buscar refugio en Ti… ¡pero es que no saben cómo, Señor!!!

Señor… ¿y qué puedo hacer yo, si en ocasiones me he sentido tan perdidos como ellos?… es cierto que siempre encuentro el camino de vuelta, pero eso es sólo por Tu Amor Misericordioso que siempre busca guiarme de regreso a Ti… de verdad, Señor, quisiera poder hacer tanto… ¡Tú lo sabes… Tú lo sabes todo y conoces eso que más anhelo en mi corazón!!!

Por eso, en esta tarde, quiero elevar mi plegaria a Ti… quiero ofrecerte una oración por esas almas que se sienten solas, tristes, abatidas… por esas que han perdido la esperanza y ya no les queda fe para seguir aferrándose a Ti… por esas que han caído en el abismo de la desesperación y viven atormentadas por la duda, el pecado o el error… por esas que se encuentran deprimidas, derrotadas y malheridas en lo más profundo de su ser…

Señor, mi Dios… quiero pedirte que derrames sobre ellos todo ese Amor que guardas en tu Corazón… que sientan tu presencia en sus vidas… que sientan tu cercanía, tu abrazo, tu calor, tu paz… y que al menos una, mi buen Jesús… que al menos una pueda encontrar en esta tarde el camino de vuelta a Ti…

Oración que salva miles de almas

Señor mío Jesucristo…
¡Oh, Jesús! Yo te pido me concedas la gracia de salvar un alma por cada latido de mi corazón, unidos a los latidos del tuyo y a los del corazón Inmaculado de tu Santísima Madre. Te lo suplico por tu Preciosa Sangre y tu Divina Misericordia. Amén.

Extraordinaria promesa de Cristo
“Si me piden salvar un alma por cada latido de su corazón, se lo concederé a quien me lo pida” (Mensaje del Señor a los Siervos del Divino Amor, año 1976).

Nota explicativa: Esta Oración es válida sólo durante 24 horas, y se refiere a la salvación de almas que aún viven. No es aplicable, por tanto a las almas del Purgatorio. (Con licencia eclesiástica)

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