en esta noche, déjate alcanzar por mi corazón
Mi amadísimo Jesús… la Misa de la Última Cena estuvo preciosa… así que quise venir un momento a casa para dejar ésta entrada en el diario…
Fue un gesto muy bonito que los “apóstoles” los escogieran entre los jóvenes de la parroquia y que no sólo estuvieran para el “lavatorio de los pies”, sino que participaran en toda la celebración: haciendo las lecturas, llevando las ofrendas y acompañando a Padre Walter, Monseñor Capó y Padre Carlos (no me acostumbro a llamarle Monseñor Quintana) cuando te llevaron al “Monumento”…
También, me pareció muy ocurrente el comentario de los “apóstoles”, ¡mira que preguntar que cuál de ellos era Judas!… pero, aunque son cosas de muchachos y me reí cuando Padre Walter lo contaba… me quedé pensando… y no es un comentario tan superficial como parece… por el contrario, en él se encierra la realidad de muchos de los que pretendemos seguirte…
Fíjate… aquella noche, uno por uno te preguntaban: «¿Acaso soy yo, Señor?»… y aunque sólo uno fue el que te vendió… hubo otro que te negó… y todos corrieron a esconderse, dejándote solo… así mismo, Señor mío, yo también te niego cuando no salgo en defensa tuya y permito que se pisotee Tu Nombre o Tu Iglesia… así mismo te abandono cuando me llamas a seguirte y en cambio, me aparto de tu lado eligiendo caminos “más fáciles”… así mismo te traiciono cuando entre Tú y el pecado, consiento a aquello que sé me apartará de Ti…
Mi buen Jesús… me duele reconocer mis debilidades y mis flaquezas… no por orgullo o por vanidad… sino porque no sé cómo corresponder a ese Amor inmenso que me ofreces… a ese Amor que es capaz de entregarlo todo – ¡hasta la vida! – por mí…
Señor… ¡cuánto diera por poder amarte más!!!… por amarte como te amó María… o Juan… o aquella pecadora que arrojándose a tus pies, los lavó con sus lágrimas… ¡cuánto, Jesús, cuánto daría por amarte así!!!
Dentro de un rato voy a ir a la capilla para pasar la noche contigo… no tengo mucho que ofrecerte… solamente mi humanidad y mi deseo de acompañarte… te ruego, esta noche, déjate alcanzar por mi corazón… ya no quiero apartarme nunca más de Ti…




