desde el Tabor de mi corazón
Mi buen Jesús… hoy, cuando escuchaba el relato de la Transfiguración, imaginaba a Pedro, a Santiago y a Juan contemplando Tu Gloria… y recordaba a Santa Teresa… ¡qué maravilloso ha de ser experimentar el Cielo aquí en la tierra!… ¡cuánto consuelo!… ¡cuánta esperanza!… trascender la barrera de la fe, para gritar a viva voz como Pedro: «¡qué bien se está aquí!»… ¡¿y cómo no habría de estarlo, si estás Tú en todo tu esplendor y majestad?!… con tal razón esperaba Teresa ansiosamente el momento de partir a tu lado…
En esta noche, quiero pedirte que me concedas un ardiente deseo de Ti… deseo de encontrarte… de poseerte… y de ser poseído por Tu Amor… quiero perderme en Tu Corazón… olvidarme de quién soy… para que puedas ser Tú en mí…
Señor… sé que soy un misero pecador… y que no merezco tan grande dicha… pero necesito de Ti… ¡Tú lo sabes!!!… ¡Tú sabes cuánto te anhelo y te necesito!!!…… Tú lo sabes, Señor… Tú conoces mis flaquezas y debilidades… y sabes que a pesar de mis esfuerzos, es muy poco lo que logro avanzar… y aún en ese poco, nada hay que sea mío, pues todo me lo has concedido Tú… gracias, mi Señor… gracias porque te has compadecido y me has tendido tu mano…
Jesús… si me lo permites… quisiera, desde el Tabor de mi corazón, orar con el poema de Santa Teresa… y con este poema-oración, pedirte ese deseo ardiente que tenía Teresa de estar junto a Ti…
Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.Esta divina prisión,
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.¡Ay, qué vida tan amarga
donde no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga:
quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta,
mira que sólo me resta,
para ganarte perderte.
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero
que muero porque no muero.Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva:
muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a ti,
para merecer ganarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.







