cuando se está cerca de Ti
Amadísimo Jesús, esta tarde estuve a verte… como todos los martes, estuve haciéndote compañía en la capilla… y a pesar que hace años que no falto a nuestra cita, no dejo de maravillarme semana tras semana: ¿qué hace un miserable pecador como yo ante el «Rey de reyes y Señor de señores»?… no sólo eso, Señor… ¡si has sido Tú quién me ha invitado a visitarte!!!
Esta tarde volví a sentir esa Paz que me inunda y hace que me olvide del mundo… no importa que tan difícil este mi vida… por unas horas no existe nada más que Tú… y te lo admito, hay ocasiones en quisiera quedarme allí… pero tienes razón… eso que recibimos, tenemos que llevarlo a otros… y aunque no entienda porque me has escogido a mí… cómo el salmista, sólo puedo asentir a tus deseos y decir: «Aquí estoy, Señor… para hacer tu voluntad»…
Señor mío… antes de retirarme a descansar en esta noche, quiero pedirte por una persona muy especial… sé que no soy “santo de su devoción” y que diferimos en muchos puntos de vista… pero nos une el amor inmenso que sentimos por Ti… y sé que está pasando por momentos difíciles… te ruego, en esta noche: alivia su carga… y abrásala fuertemente contra tu pecho… que no se sienta sola, ni triste, ni perdida, ni enganchada… esta noche, mi buen Jesús, que ella pueda sentir esa Paz maravillosa que se siente cuando se está cerca de Ti…






