dejándome alcanzar por Ti
Mi amado Jesús… hoy, mientras pensaba en lo que iba a decirte sobre el tiempo de Adviento, recordé un escrito de Juan Pablo II que se llamaba “Dios es el protagonista en la oración”… recuerdo que lo que más me tocó de este escrito fue saber que eres Tú quien inicia cualquier posibilidad de encuentro con nosotros… así que si hoy me encuentro escribiéndote, es porque un día Tú te fijaste primero en mí…
Resulta hasta gracioso ver como nosotros, desde nuestra miseria, podemos llegar a pensar que la iniciativa de buscarte ha sido impulso nuestro… Señor, ¡si no podemos dar ni un paso sin Ti!…
No, mi buen Jesús, la iniciativa ha sido siempre tuya… y yo, lo único que puedo hacer… lo único que Tú me pides… es que sea receptivo a esa iniciativa… que abra mi corazón y me deje alcanzar por Ti…
¡Eso es el Adviento!… dejarse alcanzar por ese Dios que me ama tanto que quiere hacerse presente en este mundo por mí… ese Dios que es capaz de despojarse de su divinidad para que yo pueda encontrarle… ese Dios que un día se dejó nacer en un pesebre, para que hoy yo le deje nacer en mi corazón…
Señor… sé que gran parte de mi vida la he pasado huyendo de tu Misericordia… por eso, hoy quiero hacer un alto y renunciar a todo lo que no me permite ser tuyo… a todo lo que me ata a este mundo y se interpone entre Tu Amor y mi amor… te ruego, ven Señor, no tardes… hoy quiero hoy quiero detenerme de mi carrera y dejarme alcanzar por Ti…




