aquí de nuevo
Hola mi Jesús… aquí de nuevo… fíjate, cuando Padre Manuel hablaba esta noche sobre la necesidad de la perseverancia en la vida del cristiano, recordé a Evaristo… esa era una de las virtudes que él más recalcaba… ¡¡¡y con razón!!!… porque sólo quien se mantiene firme en la carrera puede llegar a la meta… así sea el último, pero llega…
Entonces pensé – ¡mala cosa esa de estar pensando! – pensé que si se me está dificultando tanto escribir… en lugar de sentarme a esperar que me llegue nuevamente la musa, lo que tengo que hacer es olvidarme de todo y soltar unas letras… total, si hablo contigo casi todo el día, lo que tengo que hacer es escribir una de nuestras conversaciones y ya está…
¿Sabes?… me da mucha pena que Padre Manuel se quiera ir… Tú, mejor que nadie, sabes la falta que hace en nuestra parroquia… yo entiendo que su vocación es misionar… pero Señor, misionar no sólo es donde está la pobreza material… hay pobrezas mayores y más importantes… como la pobreza de espíritu… y, aunque me cueste admitirlo, mi parroquia está necesitada espiritualmente… por eso pensé que habías sido Tú quien lo había puesto allí… pero él no se siente a gusto en nuestra comunidad…
Por eso, Señor y Dios mío, te lo quiero presentar esta noche… Tú sabes lo que él desea y sabes cómo se siente… también sabes el camino que has puesto delante de él y los planes que tienes para su vida… en esta noche te ruego, que le muestres Tu Voluntad… y si es que se quede en nuestra parroquia, te pido que se abran los corazones para que él pueda tocarlos con sus palabras y con su ejemplo… si por el contrario, tienes otro lugar donde hace más falta, te pido que se abran las puertas necesarias para que pueda llegar al lugar donde Tú lo quieres…
Te pido, también, por mi comunidad parroquial… por sus problemas y dificultades… y por los problemas y dificultades de cada una de las familias que allí viven… Señor, Tú conoces cada uno de esos corazones y sabes lo que cada uno necesita para acercarse más a Ti… nada te interesa más que la salvación de tus hijos… ayúdanos a encontrarte a Ti a través de las situaciones que encontramos en nuestro diario vivir… y que nada ni nadie nos pueda separar de tu Amor y tu Paz…
Gracias, Jesús… amén…






