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Archivado bajo November, 2007

aquí de nuevo

Sunday, November 18th, 2007

Hola mi Jesús… aquí de nuevo… fíjate, cuando Padre Manuel hablaba esta noche sobre la necesidad de la perseverancia en la vida del cristiano, recordé a Evaristo… esa era una de las virtudes que él más recalcaba… ¡¡¡y con razón!!!… porque sólo quien se mantiene firme en la carrera puede llegar a la meta… así sea el último, pero llega…

Entonces pensé – ¡mala cosa esa de estar pensando! – pensé que si se me está dificultando tanto escribir… en lugar de sentarme a esperar que me llegue nuevamente la musa, lo que tengo que hacer es olvidarme de todo y soltar unas letras… total, si hablo contigo casi todo el día, lo que tengo que hacer es escribir una de nuestras conversaciones y ya está…

¿Sabes?… me da mucha pena que Padre Manuel se quiera ir… Tú, mejor que nadie, sabes la falta que hace en nuestra parroquia… yo entiendo que su vocación es misionar… pero Señor, misionar no sólo es donde está la pobreza material… hay pobrezas mayores y más importantes… como la pobreza de espíritu… y, aunque me cueste admitirlo, mi parroquia está necesitada espiritualmente… por eso pensé que habías sido Tú quien lo había puesto allí… pero él no se siente a gusto en nuestra comunidad…

Por eso, Señor y Dios mío, te lo quiero presentar esta noche… Tú sabes lo que él desea y sabes cómo se siente… también sabes el camino que has puesto delante de él y los planes que tienes para su vida… en esta noche te ruego, que le muestres Tu Voluntad… y si es que se quede en nuestra parroquia, te pido que se abran los corazones para que él pueda tocarlos con sus palabras y con su ejemplo… si por el contrario, tienes otro lugar donde hace más falta, te pido que se abran las puertas necesarias para que pueda llegar al lugar donde Tú lo quieres…

Te pido, también, por mi comunidad parroquial… por sus problemas y dificultades… y por los problemas y dificultades de cada una de las familias que allí viven… Señor, Tú conoces cada uno de esos corazones y sabes lo que cada uno necesita para acercarse más a Ti… nada te interesa más que la salvación de tus hijos… ayúdanos a encontrarte a Ti a través de las situaciones que encontramos en nuestro diario vivir… y que nada ni nadie nos pueda separar de tu Amor y tu Paz…

Gracias, Jesús… amén…

forzándome a escribir unas líneas

Friday, November 2nd, 2007

Mi amadísimo Jesús… hace varias semanas que no escribo nada en el diario… es cómo si no encontrara palabras para expresar todo lo que hay en mi corazón… no es que me encuentre lejos de Ti… ni que me sienta frío… al contrario, Tú sabes cómo te busco… y lo fuerte que me aferro a tu mano… pero cuando trato de escribir sobre todos los favores que me concedes… y del amor inmenso que le regalas a un miserable pecador como yo… me encuentro con un muro que no deja salir las palabras…

Esta misma noche, Señor… me siento frente a la computadora forzándome a escribir estas líneas… pero más que el deseo de hacerlo, me mueven todos esos amigos que han dejado sus comentarios o me han enviando sus correos… Señor, gracias por su amistad… y sobre todo, por sus oraciones… por eso, en esta noche te ruego que derrames sobre ellos gracias especiales… bendícelos… llénalos de tu amor… y de esa paz que sólo Tú puedes dar…

También quiero darte gracias por Katty, la jovencita que me escribió desde Colombia… porque tratando de ayudarla en su problema, recordé la Novena de Schoenstatt y cómo me refugiaba en ella al comienzo de mi conversión… ¡cuánta paciencia me tuviste!!!.. cómo le comentaba a Katty… lo milagroso de esta Novena no son las gracias que Mamá María alcanza para nosotros con su intersección… sino la forma cómo va transformando nuestro corazón y nuestra alma… poco a poco… paso a paso…cuando miramos atrás, y vemos cómo hemos sido transfigurados…

Ya están pasadas las 2:00 de la madrugada y mañana debo levantarme temprano para trabajar… pero antes de acostarme, quiero darte las gracias porque nunca me has dejado sólo, sino que has caminado siempre conmigo… sosteniéndome a cada paso del camino… dirigiéndome en medio de la tormenta… y llevándome al puerto seguro de Tu Corazón…

¡Buenas noches, mi Señor!