Nuevos artículos

Archivo

Señor, tú me sondeas y me conoces

Thursday, September 13th, 2007

Mi amado Jesús… hoy pensaba en todo lo que has hecho en mí durante estos últimos años… y no dejo de maravillarme de la forma en cómo Tú has ido transformando mi vida y mi corazón… es en estos momentos que comprendo ese refrán de que Tú “escribes derecho con líneas torcidas”… no por lo derecho de mi nuevo caminar, sino por lo torcida que estaba mi vida cuando fijaste Tu mirada en mí…

Es también es estos momentos que comprendo lo poco que soy y lo mucho que me falta por crecer… porque no importa lo que yo trate de esforzarme, cada pequeño paso que soy capaz de dar, es porque Tú me cargas, me impulsas y me sostienes… y sé que si retiraras Tu vista de mí tan sólo un instante… caería sin remedio aún más bajo que donde estaba antes de conocerte…

Fíjate… hoy recordaba las palabras del salmista,

Señor, tú me sondeas y me conoces, tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso, te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares. Antes que la palabra esté en mi lengua, tú, Señor, la conoces plenamente; me rodeas por detrás y por delante y tienes puesta tu mano sobre mí; una ciencia tan admirable me sobrepasa: es tan alta que no puedo alcanzarla.

¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu? ¿A dónde huiré de tu presencia? Si subo al cielo, allí estás tú; si me tiendo en el Abismo, estás presente. Si tomara las alas de la aurora y fuera a habitar en los confines del mar, también allí me llevaría tu mano y me sostendría tu derecha.

Si dijera: “¡Que me cubran las tinieblas y la luz sea como la noche a mi alrededor!”, las tinieblas no serían oscuras para ti y la noche sería clara como el día. Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el seno de mi madre: te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable.

¡Qué maravillosas son tus obras! Tú conocías hasta el fondo de mi alma y nada de mi ser se te ocultaba, cuando yo era formado en lo secreto, cuando era tejido en lo profundo de la tierra. Tus ojos ya veían mis acciones, todas ellas estaban en tu Libro; mis días estaban escritos y señalados, antes que uno solo de ellos existiera.

¡Qué difíciles son para mí tus designios! ¡Y qué inmenso, Dios mío, es el conjunto de ellos! Si me pongo a contarlos, son más que la arena; y si terminara de hacerlo, aún entonces seguiría a tu lado.

Salmo 139 (138), 1-18

Por eso, mi Señor y mi Dios… hoy quiero darte gracias por Tu Amor y Tu Misericordia para conmigo… por preocuparte tanto por un miserable pecador como yo… y por Tu infinita paciencia para conmigo… Sólo te pido que me ayudes a corresponderte con todo el amor que mi alma sea capaz de amar… y que me concedas la gracia de poder llegar a ser ese hombre que Tú soñaste en mí desde siempre…

Hasta mañana…


Hay 3 comentarios

  1. Jesús dijo:

    Mi querido Romualdo,

    Recuerda las palabras que le dije a Pablo, «mi gracia te basta»… Pablo comprendió que no se trata de lo que tú puedas o quieras hacer. No se trata de tus capacidades o de tu fortaleza, sino de tu disposición para dejarme ser Dios. Basta con que hagas tu mejor esfuerzo, y yo supliré lo que te falte.

    Permíteme ser Dios. Abre tu corazón a mí y confía plenamente en mis planes para ti. Recuerda que mis planes son siempre planes de amor perfecto. Y yo sólo deseo lo mejor para ti, así que confía y entrégate a mi voluntad.

    Jesús

  2. Dorli dijo:

    muy bonita la oración y muy bonita la contestación del Señor. Él siempre nos invita a una plena Confianza en Su Persona. Creo que es el secreto más grande de la vida espiritual: confiárselo todo.
    Un saludo

  3. Brunella dijo:

    Qué hermoso encontrarme con esta página!.
    que lindo es Dios, no?
    Nunca dejes de saber que Dios te ama y te da una nueva oportunidad siempre
    el hace nuevas todas las cosas.

¿Quieres comentar?

*
Favor de escribir la palabra de seguridad que aparece abajo...
Anti-spam image