porque nunca dejas de confiar en mí
Espíritu Santo, Tú eres Dios. Hoy vengo a pedirte perdón por las veces que te he ofendido.Confío en tu misericordia sin límites, en tu compasión que nunca se acaba, y te pido que me perdones por mis caídas. Porque no fui más generoso, porque no siempre me entregué con alegría, porque me dejé llevar por la negatividad o la tristeza, porque en mi interior alimenté algún desprecio o rechazo hacia otras personas. Perdóname y purifícame, Espíritu Santo.También te pido perdón por las veces que no me dejé inspirar por Ti, que no me dejé llevar, que me resistí a tus invitaciones, que preferí quedarme cómodo en mi mediocridad y cerré mis oídos a tus llamados.
Te pido perdón, sabiendo que me darás la gracia para volver a comenzar, para seguir intentando los cambios que me propones en mi interior. Gracias, Espíritu Santo, porque nunca dejas de confiar en mí. Amén.
Mi amadísimo Jesús… me acerco a Ti esta tarde para pedirte que me ayudes a ser dócil al Espíritu Santo… para pedirte que me ayudes a escuchar Su Voz por encima del ruido del mundo… y para pedirte que me ayudes a ser fuerte para recorrer el camino que Él ponga delante de mí…
Sé, mi Señor, que los planes del Espíritu son planes de Amor perfecto… planes que llevan a la Luz y a la Verdad completa… planes que dejan una gran Paz en el corazón… pero, ¡qué difícil se nos hace abandonarnos con confianza en sus manos!!!… y pensamos que nosotros, con nuestra capacidad de hombres, podemos más que Él o sabemos mejor lo que nos conviene… ¡que ilusos podemos ser a veces!!!
Por eso, aunque sé que Él vive en mí… y es el aliento de vida divina que sopla en mi alma… aunque sé que por su gracia y misericordia es que tengo vida… que respiro, siento y pienso… aunque sé que es Él quien pone en mi corazón ese deseo ardiente de parecerme a Ti… a pesar de su cercanía y de que veo su acción en cada uno de mis pasos… Jesús, debo confesar que aún no me he entregado totalmente a Él… por eso…
Espíritu Santo… Tú que eres el Alma de mi alma… y la Vida de mi vida… Tú que me iluminas y me inflamas… me renuevas y me impulsas… me apacientas y me santificas… Te consagro en esta tarde todo mi ser… mis pensamientos y mis acciones… mis deseos y anhelos… mis debilidades y mis miedos… toda mi vida, mi alma y mi corazón… me entrego totalmente a Ti, para que me guíes a donde Tú quieres… cuando Tú quieras… y como Tú quieras… y te doy gracias, porque nunca dejas de confiar en mí…





September 9th, 2007 at 4:53 pm
el Agua fluye y fluye, sin parar, siempre y cuando no la frenemos nosotros, que solemos hacerlo, más sigue fluyendo, y cuanto más pasa a través nuestro, más llenos quedamos de Ella.
Fluye y renueva, purifica, limpia y sana, salva y santifica.