Maestro bueno
Maestro bueno… así te llamó el joven que se acercó a preguntarte qué debía hacer para alcanzar la vida eterna… y habiendo cumplido con los preceptos de la ley desde pequeño, Tú lo invitaste a recorrer el camino de la santidad… lo invitaste a darlo todo de él… a desprenderse de todo lo que le ataba a este mundo y seguirte… pero el joven «se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes»…
Yo también, Señor… como aquel joven, son tantos los apegos a los que tengo que renunciar por Ti… son tantas las cosas a las que tengo que morir… y tan poco lo que puedo entregarte… pero confío en Tu Misericordia… y con Tu ayuda, sé que poco a poco podré ir acercándome cada vez más a Ti….
¿Sabes algo?… en este relato hay algo que me llena de esperanza y me hace sentir muy cerca de Ti… en la narración, San Marcos dice que «Jesús, fijando en él su mirada, le amó»… Señor, Tú lo sabes todo… y a pesar de saber que él no seguiría Tu invitación… aun así, fijaste en él Tu mirada y le amaste… así también siento sobre mí Tu mirada y Tu Amor… a pesar de mi flojera… a pesar de mis desvaríos… Tú, mi Dios, fijas Tu mirada en mí… ¡y me amas!
Es curioso… pero hoy iba a hablarte de Santa Teresita y su confianza en Ti… como dice la alabanza que puse en Apuntes del camino: “Lo que agrada a Dios en mi pequeña alma es que ame mi pequeñez y mi pobreza. Lo que agrada a Dios en mi pequeña alma es la confianza ciega que tengo en su misericordia”… sin embargo, al sentarme a escribir, es este pasaje del joven rico lo que viene a mi mente…
Señor… por esta noche tengo que despedirme… ya es muy tarde y sabes que estos últimos días han sido un poco fuertes… pero antes de acostarme a dormir, quiero presentarte a Noemí y la condición que tiene en su brazo… te ruego que a través de este dolor ella pueda acercarse un poco más a Ti y a Tu Misericordioso Corazón…
Gracias…





August 30th, 2007 at 11:55 pm
Querido Romualdo,
Fui yo quien trajo ese pasaje a tu memoria. El joven de ese relato, como tú has dicho, vino a mí buscando la formula para alcanzar la vida eterna… y para esto, lo esencial es cumplir con los preceptos de la ley. Sin embargo, lo que yo deseaba de él era que fuera santo e inmaculado en mi presencia, en el amor (parafraseando las palabras de Pablo a los Efesios).
Ese también es mi deseo para ti, que seas santo e inmaculado, y eso sólo se alcanza dejándolo todo atrás y posando todo tu amor y confianza en mí.
Eso fue lo que hizo Teresita, confió en mí como una niña pequeña confía en su padre… se abandonó totalmente en mis brazos, con la ingenuidad y la sencillez de un niño. Y cuando un alma lo espera todo de mí de esa manera, no hay nada que yo pueda negarle.
¿Entiendes ahora?, esto es lo que quiero de ti, que seas como un niño pequeño en mis brazos y confíes ciegamente en mi misericordia. Tú sabes que quien viene a mí con un corazón de niño no queda defraudado, así que olvídalo todo y confía.
Y no te preocupes por Noemí… la tengo muy, muy cerca de mi corazón y no me apartaré de ella ni un sólo instante… ¡confía!
Te espero mañana,
Jesús
September 9th, 2007 at 7:27 pm
Puedo preguntar: el texto firmado por Jesús, es ¿Suyo?
March 6th, 2008 at 3:14 pm
Con respecto a este pasaje bíblico, Jesús le dice al joven rico: “¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno sino solo uno, Dios.” (Lc 18:19; Mc 10:18)
¿Qué quizo decir Jesús con esto? ¿Acaso estaba negando su perfección moral o, lo que sería lo mismo, su divinidad?