En mi debilidad
Cuando soy débil…
¡entonces es cuando soy fuerte!
Amadísimo Jesús… gracias, porque fue en mi debilidad que hoy me mostraste lo grande que es Tu Corazón… y todo el amor y la misericordia que tienes para un pobre y miserable pecador como yo…
Hoy pensaba hablar contigo de tantas cosas… el programa del domingo… los CD’s de intercesión… y esa invitación que me estás haciendo a iniciar una verdadera relación de intimidad con el Espíritu Santo… llevaba también las peticiones que han dejado en el Buzón de Intenciones… y todas las intenciones de mis familiares y amigos…
Sin embargo, cuando me acercaba a la capilla, sentí el peso de mi humanidad… y al entrar, me sentí indigno de estar allí, en Tu Presencia… ¡pero cómo no iba a sentirme indigno… si lo soy!!!!… Fue entonces cuando recordé las palabras que San Pablo les dijo a los Corintios:
En cuanto a mí, sólo me gloriaré en mis flaquezas. Si pretendiera gloriarme no haría el fatuo, diría la verdad. Pero me abstengo de ello. No sea que alguien se forme de mí una idea superior a lo que en mí ve u oye de mí.
Y por eso, para que no me engría con la sublimidad de esas revelaciones, fue dado un aguijón a mi carne, un ángel de Satanás que me abofetea para que no me engría. Por este motivo tres veces rogué al Señor que se alejase de mí. Pero él me dijo: «Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza».
Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo. Por eso me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando soy débil, entonces es cuando soy fuerte.
En esta noche quiero regalarte esta hermosa alabanza… en ella se encierra mucho de lo que estoy sintiendo en este momento… y gracias… muchas gracias por mis debilidades y flaquezas… porque es ahí donde Tu fortaleza se muestra perfecta…
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August 21st, 2007 at 11:41 pm
¿Recuerda lo qué te decía Evaristo? Yo no escojo los capacitados, sino que capacito a los elegidos… pues quiero decirte que aunque te resulte un poco difícil de creer, estás siendo dócil a mis manos. Aunque reconozco que a veces me pones trabas y rechazas algunas de las gracias que tengo para ti. Pero no te preocupes tanto por eso, yo conozco tus miserias. Lo importante es que después de cada caída, vuelvas a levantarte y regreses a mí.
Sobre lo que venías a decirme hoy… tampoco te preocupes. Yo conozco todo lo que había en tu corazón, especialmente todas esas personas por las que venías a interceder y ya he atendido sus problemas y necesidades.
Pero hoy quiero revelarte algo… cada vez que oras por una de esas personas; cada vez que durante tu oración recuerdas a uno de tus amigos y lo pones en mi presencia; cada vez que pides por aquellos que necesitan paz o consuelo, aunque tú no sepas quienes son… cada vez que me presentas las necesidades de alguien estás intercediendo ante mí por ellos: ¡eso es intercesión!
No te preocupes tanto por el tiempo que tomará o por la falta de preparación que tienes. Ven a mi presencia con un corazón limpio y preséntame las intenciones de aquellos que necesitan. Pídeme que obre en ellos. Pídeme que se haga la Voluntad de mi Padre en sus vidas. Pídeme… necesito que me lo pidas para poder actuar.
Te espero mañana…
Jesús