por los tibios, los fríos y los calientes
Señor Jesús… en el Apocalipsis le recriminaste a los laodicenses que: «no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca»… ¡Cuánta repugnancia te causa esta indiferencia, Señor!… Por eso, en este último día de la Novena, te pido por las almas tibias…
Jesús… Tú que eres compasivo y misericordioso… te pido que acojas en tu piadosísimo Corazón a todas las almas tibias e indiferentes… esas que una vez creyeron en Ti y vivieron de acuerdo a Tu Voluntad… más, sin embargo, hoy se encuentran alejadas y distantes de Ti y de Tú Iglesia… te ruego por ellos, amadísimo Dios… pues su mayor pecado no es el estar lejos… sino el desprecio y la apatía que muestran, aún a pesar de conocer su falta… su pecado es estar satisfechos dentro de su tibieza…
Por eso, Señor y Dios mío, te imploro… envía sobre ellas el Espíritu Santo y derrite en ellas el hielo del desprecio… transforma la pereza en prestancia… su apatía en fervor… e infunde en sus corazones el fuego ardiente de Tu Amor…
Te pido también por esas almas “calientes”… esas que tienen celo ardiente por Tu Palabra, por Tu Iglesia y por todo lo que viene de Ti… esas que son fieles, abnegadas, fervorosas y que testimonian Tu presencia en sus vidas… a pesar de las cruces que tienen que llevar… te pido… fortalécelas… guíalas… protégelas… y mantenlas firmes en la fe…
Te pido también por las almas “frías”… esas, que al igual que las “tibias”, carecen de ese celo… esas donde falta fervor en sus corazones… donde no hay abnegación… y la fe se ha debilitado… pero a diferencia de las “tibias”… las almas “frías” siente que le falta algo a sus vidas y a su relación Contigo… y sintiendo este vacío, desean llenarlo… y se esfuerzan, a pesar de su condición… Amado Jesús… en esta noche… tiende Tu mano poderosa hacia ellos… y concédeles el poder ver el fuego ardiente que arde en Tu Corazón…
Esto te lo pido por Tu Dolorosa Pasión,
y Tu Sangre preciosa derramada en la Cruz…
¡Jesús… yo confío en Ti!




