por las almas que esperan en el purgatorio
Piadosísimo Jesús… San Pablo nos dijo, en su primera carta a los Corintios, que después de la muerte el fuego probará nuestras obras… y aquellos cuyas obras resistan, quedarán salvos, pero como quien pasa a través del fuego… ese fuego del que habla San Pablo es el fuego del Purgatorio… y esta noche, día octavo de la Novena, pongo ante Ti a las almas que están presas en la cárcel del Purgatorio…
Señor y Dios mío… estas almas han reconocido sus pecados y han clamado a Ti suplicando Tu perdón y misericordia… pero saben que necesitan pagar su deuda con Tu justicia… y purificarse antes de poder gozar de tu santa presencia… Te ruego, Tú que eres Compasivo y Misericordioso, permite que las oraciones que se ofrecen por ellas sirvan de bálsamo para aliviar el dolor de sus sufrimientos y mitigar sus penas…
Tú que conoces lo inútil de nuestros esfuerzos y la fragilidad de nuestra existencia humana… Tú, que nos redimiste, ofreciéndonos la oportunidad de alcanzar el Cielo… traigo a los pies de tu Cruz a las almas que esperan en el Purgatorio… te ruego, sumérgelas en Tu Sangre preciosa y límpialas de los efectos del pecado para que puedan estar hoy junto a Ti en la Gloria…
Amado Jesús… de entre todas esas almas, hoy te pido de una manera especial, por las almas de Tus sacerdotes, religiosos y religiosas… te ruego, no mires sus faltas… sino todas las almas que cuidaron para Ti y que ayudaron a encontrase contigo… perdónalas y llévalas ante Ti… para que junto a tus ángeles y tus santos, también glorifiquen por siempre Tu infinita Misericordia…
¡Jesús… yo confío en Ti!




