por los apóstoles de Tu Misericordia
Misericordiosísimo Jesús… Tú, que recordaste las palabras que el Padre nos dijo a través del profeta Oseas: «misericordia quiero y no sacrificios»… Tú, que eres la Misericordia misma… te apiadas y compadeces de las miserias de este mundo… hoy, día séptimo de la Novena, traigo ante Ti a todas las almas que veneran y glorifican Tu Misericordia de modo especial…
Señor… estás almas guardan una devoción especial por Tu infinita Misericordia… porque, cómo Santa Faustina, son los “apóstoles” que Tú elegiste para propagar esta “última tabla de salvación” que le ofreces a la humanidad… Te suplico, acoge y guarda en Tu amantísimo Corazón a las almas devotas y fieles… ellas son el reflejo de Tu Amor inmenso y sirven como instrumentos para acercar a los pecadores hacia Tu Misericordia…
Que la humanidad pueda verte y encontrase contigo en esas almas… que sus ojos reflejen la bondad que hay en los Tuyos… que sus labios hablen las Palabras de alivio que salen de Tus labios… que sus manos consuelen como lo hacen las Tuyas… y que sus corazones amen con todo el Amor de Tu Corazón…
¡Jesús… yo confío en Ti!




