buscando hacer Tu Voluntad
Señor… es de madrugada y como no tengo sueño, abrí la Biblia para leer algún pasaje que meditar mientras me dormía… y me encontré con esta súplica en el libro del Eclesiástico (Sirácides):
¡Señor, Padre y Dueño de mi vida, no me abandones al capricho de mis labios, ni me dejes caer por culpa de ellos!
¿Quién aplicará el látigo a mi pensamiento, y a mi corazón la disciplina de la sabiduría, para que no se perdonen mis errores ni se pasen por alto mis pecados?
Así no se multiplicarán mis errores ni sobreabundarán mis pecados, ni caeré ante mis adversarios, ni mi enemigo se burlará de mí.
Señor, Padre y Dios de mi vida, no me des unos ojos altaneros y aparta de mí los malos deseos. ¡Que la sensualidad y la lujuria no me dominen, no me entregues a las pasiones vergonzosas!
Sirácides 23, 1-6
Mi buen Jesús… esta madrugada, antes de dormir, me uno a la oración del sabio y te ruego que me ayudes a dominar mis deseos y pasiones… concédeme el don de la humildad… de la mansedumbre… de la fidelidad… y sobre todo, el don de temor de Dios… para que te tenga presente en mi vida… y siempre busque hacer Tu Voluntad…
Señor y Dios mío… Tú conoces todo sobre mí… mis faltas, mis pecados, mis debilidades… conoces mis flaquezas y mis flojeras… y todas esas cosas que me apartan de Ti… por eso, está noche te pido perdón… perdón por mi vida pasada… perdón por todas las veces que te ofendí… o que ofendí a uno de mis hermanos… pero sobre todo, perdón por las veces que fallé a Tu Mandamiento del amor… y por las veces que por la prisa, por indiferencia o por orgullo, dejé de hacer ese bien que Tú esperabas de mí…
Te suplico, mi Dios… ayúdame a tener la mirada y el corazón siempre puestos en Ti… y que todo lo que piense, diga, escuche o haga sea para Tu Gloria… amén…






