una visita al Santísimo

by Romualdo on 01.07.2007

Anoche, cuando estuve a visitarte en el Santísimo, pensaba en el gran misterio de amor que es la encarnación… Tú, siendo Dios, te has hecho pequeñito… te has hecho hombre… y hombre de la forma más humilde… un pequeño e indefenso niñito, nacido en un pesebre, en una pobre aldea, rodeado de animales… pero envuelto en el más grande amor… el amor de Tu Santísima Madre… y el Amor de Dios Padre, que desde el Cielo te mira con agrado y te regala la más espléndida sonrisa…

Y allí… en las sombras de la noche… alumbrado por la estrella… y entre las alabanzas de los ángeles… llegan los pastores contando maravillas… traen consigo sus corderos: dóciles, humildes y sumisos… son primicia del sacrificio que un día Tú ofrecerás por la humanidad… José, sobrecogido, los invita a pasar… y María, conmovida, guarda todo esto muy adentro de su corazón…

Entonces, entre el bramido de una oveja y el mugir de la vaca… llegan los Magos de Oriente… vestidos de fino lino y con una alegría inmensa, tan grande que no les cabe en el corazón… y se postran ante Ti para adorarte… y te presentan sus dones: oro, incienso y mirra… Tú, desde el pesebre y cubierto en pañales, les muestras en tu rostro la sonrisa de Dios…

Tan pequeñito… tan indefenso… tan poquita cosa… y sin embargo, todo Dios… te escondes allí, en aquel humilde pesebre, rodeado de los que has llamado a conocer el misterio de Dios… Tú, la Palabra, te has hecho carne… y ya nunca volveremos a estar solos… pues Tu Luz por siempre va a brillar…

Señor… allí, entre las sombras de la capilla, mirándote en la Hostia, también veo Tu Luz resplandecer… aquí no eres el niñito… pero también te escondes para que sólo con la fe se te pueda ver… y me siento como los pastores, alegre y gozoso, porque estoy frente a mi Señor… y me postro ante Ti… y como los Magos, abro el baúl de mi corazón, para darte mis humildes dones: el «oro» de mi trabajo, el «incienso» de mis oraciones y la «mirra» de aquellas cosas que me causan aflicción…

Y me parece escuchar los ángeles cantando: «gloria a Dios en las alturas y en la tierra Paz a los hombres que ama el Señor»… mientras tanto, desde la custodia, Tú me miras sonriendo y me das la bendición…

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