Un año que llega
Señor… se fue un año y llegó el otro… y no había escrito nada en el diario… pero Tú sabes que no por esto he estado lejos de Ti… al contrario, son tantas las bendiciones que nos has dado en estos últimos tres días que de verdad he perdido la cuenta…
Primero que todo, quiero darte las gracias por permitirnos haber estado el domingo, último día del año, en la Misa del Monasterio Carmelita San José, de Trujillo Alto… Hubo que madrugar un poquito, pero ¡cuánta gracia se derrama en ese lugar!… Señor, no dejo de maravillarme cada vez que nos llevas allí… ¡esa Paz!… así, con mayúscula, porque la Paz que se respira allí sólo puede venir de Ti… Gracias por las palabras de Padre Pedro sobre el amor en la familia… y es que así nos sentíamos allí, en familia… Gracias también por el rato que pasamos hablando con Madre Lutgarda… gracias porque ella siempre arroja luz a las cosas que llevamos en nuestro corazón… lo único que siento es que Mami no pudo acompañarnos… pero sé que Tú la tenías dentro de Tu Corazón y que derramaste grandes bendiciones sobre ella… Como el siervo del Centurión, no hace falta estar frente a Ti, basta que Tú lo digas y se hace…
También quiero darte gracias por el rato que pasamos anoche en Santa Rosalía… siempre es reconfortante ir a visitarte en el Santísimo… más, cuando nos habían dado la noticia de la muerte de Don Ramón… aunque cuando llegamos a la funeraria ya se había retirado la familia, al menos nos reunimos y elevamos una plegaria por el descanso de su alma y la fortaleza para su esposa y familiares… Tú, mejor que nadie, sabes lo mucho que él te amaba… todas las horas que pasó adorándote en la Capilla… todo el amor que había en su corazón, siempre dispuesto a dar la mano a quien necesitara… sé que Tú lo amabas de una forma especial… y sé que lo esperabas, junto a María, con los brazos abiertos… Gracias por el privilegio de haberlo conocido…
Y hoy, Señor… gracias por otro rato especial en Tu Presencia… de verdad que no quería irme de Tu lado esta noche… allí me siento a gusto… es como si el tiempo se detuviese y sólo estuvieras Tú… pero hay que regresar al “mundo”… aunque mi corazón se haya quedado allí, contigo… Te doy gracias porque sé que escuchaste mis oraciones y que has tocado cada uno de los corazones que puse a Tus pies… Gracias por las gracias y bendiciones que les has dado… Gracias…
Esta noche… mientras mi cuerpo reposa… pídele al Espíritu Santo que lleve mi alma y mi corazón a los pies del Sagrario donde te encuentres más solo… allí, quiero pasar la noche a Tu lado… Gracias, mi Señor… y buenas noches…




