la humanidad vuelve a jugar a ser dios…
Señor, Dios mío… hace unos días hablaba contigo sobre Ángel… y sobre la soberbia de nosotros, los hombres, que nos creemos con derecho de decidir quien vive y quien muere… ese fue un día sombrío en nuestra historia… pero hoy, a sólo dos semanas, ya son pocos los que recuerdan lo que sucedió…
Nuevamente hoy, la humanidad pretende jugar a ser dios… nuevamente se ha llevado a otro hombre a la muerte… la diferencia es que esta vez no se han escuchado gritos pidiendo clemencia… esta vez no se alzaron voces denunciando la inmoralidad de la pena de muerte… sólo nos limitamos a leer la noticia… y alguno que otro, hasta se alegró de este crimen…
¡Ah!!!… ¿será qué la vida este hombre no merecía nuestra defensa?… ¿será qué a este lo encontramos más culpable que al otro?… ¿o qué su vida vale menos ante nuestros ojos?… ¿Qué nos pasa, Señor?… nuestra vida de cristianos tiene que ser consecuente… la vida hay que defenderla por ser vida… y te pertenece sólo a Ti… no importa que sea mi vida… la vida de Ángel… o la de Saddam…
¡perdónanos, Señor, perdónanos!
Siento que esta noche no pueda escribir más… pero me siento indignado con nuestra sociedad… ¡¿Cómo es posible que tengamos corazones tan duros… tan insensibles… tan crueles?!… ¡¿Cómo tenemos el descaro de llamarnos discípulos tuyo?!… ¡¿Cómo osamos pedir Tu Misericordia, si no podemos ser misericordiosos con nuestros semejantes?!
¡Toca nuestros corazones… toca los corazones de nuestros líderes… de nuestros políticos… de todos esos que rigen los destinos de Tu Pueblo!… Tócanos y concédenos el don de Temor de Dios… para veamos dentro de nuestros sucios corazones… para que veamos nuestras miserias y nuestros pecados… para que veamos el castigo que merecemos de Tu Justicia por nuestros crímenes y atrocidades… y así, conscientes de nuestra realidad, busquemos hacer solamente Tu Voluntad… y nunca – nunca más, Señor – nos alejemos de Tu Corazón…




