otro día que comienza…
Buenos días Padre… otro día que comienza y que quiero empezarlo dándote gracias… Gracias por la vida… y por el deseo de vivirla contigo y para Ti…
Gracias por toda mi familia: por Noemí, por Maldy, por mis padres, por mi abuela, por todos mis tíos y tías, primos y primas… y muchas gracias por esos amigos especiales que has puesto en nuestro caminar… Gracias por nuestros trabajos… por el pan que traes a nuestra mesa y por el deseo de compartirlo con los que tienen menos que nosotros… Gracias por todas las bendiciones que derramas sobre nosotros… y gracias por los momentos de prueba, pues son estos los que nos ayudan a acercarnos más a Ti… Gracias por el don de la fe… de la esperanza… y del amor… Gracias por habernos llamado a servirte… con las páginas… en la parroquia… en la Capilla Santa Rosalía… en el Sínodo… y en todos esos llamados que nos haces cada día… y gracias, porque cuando aprieta el cansancio y sentimos que la carga se hace pesada, Tú estás presente alentándonos a seguir y tomando parte de la carga sobre Ti… ¡Gracias por todo, mi Señor!
Padre Bueno… esta mañana también quiero seguir presentarte las intenciones del grupo que estuvo ayer frente al Capitolio en la “Vigilia de Oración y Ayuno”… Te pido por las familias… por los jóvenes y niños… por las mujeres maltratadas y las víctimas de violencia doméstica… Te pido por los adictos… por los deambulantes… por los confinados… por todos aquellos que viven atados al pecado o que son presos de los vicios… Te pido por los enfermos… los discapacitados… los ancianos… los moribundos… Pero en especial, quiero pedirte por nuestros líderes políticos, cívicos y religiosos… y a todos aquellos que Tú has puesto a dirigir los destinos de este pueblo… Toca sus corazones y por en ellos el deseo de servir a Tu Pueblo… que dejen a un lado sus odios, sus rencores, sus egoísmos, sus vanidades… y trabajen unidos para traer la paz a esta Isla que tanto la necesita… que tanto Te necesita…
Padre Amado, ya debo ir levantándome pues me espera por delante este día… me pongo en Tus manos para lo que Tú quieras… como Tú lo quieras… y cuando Tú lo quieras… como María Santísima, digo «sí» a lo que Tú desees para este pobre siervo tuyo… que se haga Tu Voluntad en este día… y todos los días de mi vida… Amén…




