Nuevos artículos

Archivo

Archivado bajo October, 2006

Un nuevo día…

Saturday, October 14th, 2006

Padre amado… comienza un nuevo día y ante todo, quiero darte gracias por el don de la vida… y por el deseo de vivirla… Gracias por hacerme conciente de Tu Amor por mí… y por inflamar mi corazón con la llama ardiente de tu Santo Espíritu… te ruego, mi Señor, que esta llama no se apague nunca… al contrario, que cada día crezca con más ardor… que cada día pueda amarte más…

En este día que comienza, conciente de mi pequeñez y mi insuficiencia, me decido por Ti… ayúdame a entregarte todo lo que encuentre en el día de hoy… ayúdame a vivirlo como Tú quieres que lo viva… ayúdame a estar atento a las inspiraciones del Espíritu Santo… y a tener un corazón manso y dispuesto para seguirlas… ayúdame a encontrar el rostro de Jesús en cada persona que cruce mi vida en este día… que pueda ser instrumento de Tu Amor y de Tu Paz, para todos aquellos que lo necesiten…

Quiero presentarte los trabajos del Sínodo… Te pido que el Espíritu Santo nos acompañe y nos guíe con su Luz por el camino que Tú dispones… Padre… sabes que considero un privilegio inmerecido estar trabajando en el Sínodo… más aún, cuando Noemí y yo fuimos elegidos como secretarios de nuestros grupos… Tú sabes la carga y la responsabilidad que recae sobre los secretarios… te pido, de una manera especial, que abras nuestros corazones y nos ayudes a ser luz para otros… que podamos llevar Tu Palabra… Tu Mensaje… Tu Voluntad…

Por último, quiero presentarte a todos los Sinodales: laicos, religiosos y religiosas, sacerdotes y diáconos… estos son los representantes de Tu Iglesia… de Tus parroquias… de Tus ministerios y apostolados… sin embargo, Padre bueno, he visto que en algunos de ellos falta el compromiso y la entrega que veo en otros… para esos, te pido una bendición especial en este día… que comprendan su lugar en Tu Corazón… que comprendan que han sido llamados, elegidos por Ti para realizar una labor importante en Tu Iglesia… y que sientan Tu Amor a través de los trabajos de este día… Concédenos a todos la Gracia de Tu Amor… para que, cómo aquella primera comunidad, el amor vuelva a ser el centro de nuestra existencia… que quien nos vea pueda exclamar: ¡míralos como se aman!

Todo esto te lo pido por Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina, por los siglos de los siglos… amén.

la oración de Jesús…

Thursday, October 12th, 2006

Señor Jesús, Hijo de Dios…
ten compasión de mí, pecador…

Amado Jesús… hace ya varias semanas que repito esta oración como parte de la clase de espiritualidad… ¿Sabes?, no dejo de maravillarme en la forma en que Tú obras… cuando me apunte para tomarla, no sabía que parte de esta clase se basaría en esta oración… pero ahora comprendo que Tú quieres que me adentre en esta oración desde hace mucho, mucho tiempo… y la verdad es que, aunque me la has pedido antes, nunca le puse el suficiente empeño…

Recuerdo que cuando comencé a acercarme a Ti, siempre me llamó la atención el pasaje del ciego Bartimeo… no sé, tal vez por el grito suplicante de mi corazón que también buscaba desesperadamente que Tú te fijaras en mí: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!» (Lucas 18,38)… así que el grito de Bartimeo se convirtió también en el mío por mucho tiempo… Hay que ver que los hombres somos tontos, ¡si Tú siempre te fijas, somos nosotros los que apartamos nuestra mirada de Ti!…

Después, recuerdo que ya teniendo tengoseddeti.org, un día recibí un email de Raúl Cuevas donde me invitaba a leer “El Peregrino Ruso”… Señor, lo leí y entendí que querías que hiciera la oración… que al igual que había pasado con Bartimeo, Tú querías que la hiciera mía… y la hice por un tiempo, ¡Tú sabes que traté!… pero no entendía como llevar esta oración del intelecto al corazón…

Luego la clase que dio el Hermano David… ni siquiera saqué el tiempo para tomarla… pensé que si ya había leído “El Peregrino Ruso” y “La Filocalia”, ¿qué más podía sacar de allí?… ¡Qué equivocado estaba!… pero gracias, Señor, porque ahora vuelves a darme otra oportunidad para que profundice en esta oración… y ahora comprendo que si Tú me estás insistiendo tanto, es porque esta oración es importante para mí…

Señor Jesús, Hijo de Dios…
ten compasión de mí, pecador…

Con esta oración, al igual que Bartimeo, te reconozco como mi Señor y mi Dios… Rey de reyes, y Señor de señores… te acepto como el Mesías prometido que ha venido ha redimirme… me entrego a Ti como el Buen Pastor que quiere guiarme de vuelta al redil… y te escucho como el Maestro que me revela el rostro misericordioso del Padre…

Y viéndote en Tu gloria y majestad… me hago consciente de mi pequeñez… de mi condición pecadora e indigna… y entiendo que sin Ti, nada soy… nada puedo hacer… nada puedo alcanzar… entonces, desde ahí, desde mi miseria, vuelvo mi corazón a Ti y como el ciego Bartimeo clamo a Tu Misericordia…

Señor Jesús, Hijo de Dios…
ten compasión de mí, pecador…

Bendito seas, Señor, porque has querido revelarme el secreto de esta oración… gracias mi amado Jesús… bendito, alabado y glorificado seas… amén…

Gracias por posar tu mirada en mí, Señor…

Monday, October 9th, 2006

Mi amado Jesús… hoy hablaba con Mamá y le decía lo bonito que sería poder poner algún artículo o reflexión nuevo cada día en Apuntes del camino… Tú sabes, como es el “mes del Rosario”, sé que a Mamá le gustaría vernos a todos sus hijos unidos en oración frente a Ti… ¡el problema es que el tiempo no alcanza para todas las cosas que quisiera hacer!…

Pero cuando llegué a casa, mientras trabajaba en la Hoja Parroquial del próximo domingo, puse algo de música comenzó a tocar una canción del grupo “Jaire” que me gusta mucho, María mírame… y recordé que esa canción está inspirada en una oración de Padre Alberto Hurtado… perdón, ¡“San” Alberto Hurtado!… es que es tan reciente su canonización (precisamente el 23 de octubre se cumple un año) que se me olvida y le llamó “beato” o simplemente Padre Alberto Hurtado… aunque, para decir verdad, a alguien tan humilde como él no le debe importar mucho cómo le llamemos, después que el mencionar su nombre nos lleve a pensar en Ti…

Bueno, la cosa es que busqué la oración, y subí las dos – oración y canción – a Apuntes del camino… ¿Sabes algo?, quisiera poder ser un poquito como Padre Alberto… tanta humildad… tanta confianza… tanta entrega… tanto amor… es como un pequeño niño que se agarra muy fuerte a la mano de su madre, para que esta lo lleve a los brazos de su padre… «debemos hacernos como niños», nos dices en el Evangelio…

Señor… te doy gracias por dejarme en los brazos de la Santísima Virgen María… gracias por dejar que sea ella quien me guíe hacia Ti, quien me dirija, quien me acompañe… gracias por que sé que Tú tienes tu mirada puesta en mí… y junto a María, yo también la tengo fija en Ti…

¡Madre mía querida y muy querida!

Ahora que ves en tus brazos a este Niño bellísimo y dulcísimo, no te olvides de este esclavito indigno. Aunque sea por compasión, mírame. Ya sé que te cuesta apartar los ojos de Jesusito para ponerlos en mis miserias.

Pero, Madre, si tú no me miras, ¿cómo se disiparán mis penas? Si tú no te vuelves hacia mi rincón, ¿quién se acordará de mí? Si tú no me miras, Jesús que tiene sus ojitos clavados en los tuyos, no me mirará.

Si tú me miras, Él seguirá tu mirada y me verá. Y entonces, con que le digas: “¡Pobrecito! Necesita nuestra ayuda”, Jesús me atraerá a sí y me bendecirá y lo amaré, y me dará fuerza y alegría, y confianza y desprendimiento, y me llenará de su amor y de tu amor, y trabajaré mucho por Él y por Ti, y haré que todos os amen y amándote se salvarán.

Padre Alberto Hurtado

San Alberto… gracias por dejarnos esta hermosa oración… y por ese maravilloso ejemplo de amor y confianza en nuestra Madre del cielo y en su amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo…

Gracias por todas las concesiones que tienes conmigo…

Sunday, October 8th, 2006

Señor… esta noche quiero darte las gracias por la sorpresa tan bonita que me diste hoy… no sabía que Myrna iba a publicar la reflexión que escribí sobre el Mensaje que tu Mamá nos dio en Medjugorje el 25 de septiembre… de verdad fue una sorpresa muy bonita porque hace tiempo que no escribía nada para El Visitante y ver esta pequeña reflexión me dio mucha alegría… No sé, tal vez me estás pidiendo que saque un poco de tiempo para escribir algún artículo de vez en cuando… ¿qué quieres que les diga?… Tú sabes que yo, por mí mismo no puedo escribir nada… así que si eso es lo que quieres, vas a tener que decirle al Espíritu Santo que me de algunas palabras para poder ponerlas por escrito…

Quiero aprovechar también para darte gracias por permitirnos ser parte del Sínodo… cuando me pidieron que fuera secretario de mi grupo, Tú sabes que yo no quería el puesto… no era por no trabajar, sabes que siempre digo que sí a todo lo que pones delante de mí… pero es que ya tengo tantas cosas que apenas me alcanza el tiempo… Pero Señor… la verdad es que poder ver las respuestas de todos los grupos ayuda a tener una mejor visión de la situación de la Iglesia en nuestra Arquidiócesis… además, que es un privilegio poder tener parte en la búsqueda de soluciones…

Y quiero darte gracias dobles porque también escogiste a Noemí para ser secretaria de otro de los grupos… sé que esta experiencia va a ser enriquecedora para ella… además de que puede llevar una visión más amplia a su grupo porque ella ha vivido la realidad de la Iglesia, tanto desde afuera como desde adentro…

Bueno, Jesús, ya va a ser medianoche y aún no he rezado el Rosario… pero antes de terminar quiero pedirte una bendición especial para mi papá, que aunque mañana es su cumpleaños, se lo celebramos hoy… ayúdalo a encontrarse contigo dentro de su enfermedad… te lo pido por la intercesión de Juan Pablo II, que conoce mejor que ningún otro hombre lo que es ofrecerte la enfermedad del Parkinson…

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, por los siglos de los siglos…
Amén

descansa en mí, Señor…

Friday, October 6th, 2006

Señor… hoy llegué un poco retrasado a la clase y no pude entrar a saludarte… de verdad que me causó un poco de tristeza porque, a pesar de que disfruto mucho mis clases, sabes que para mí no tienen ningún valor si no las comparto contigo… y aunque sé que Tú estás conmigo siempre y me acompañas en todas partes, también sé que Tú estás vivo y presente en el sagrario, esperando por mí para pasar aunque sea un instante contigo…

Por eso, mi amado Jesús, esta noche, antes de terminar con la jornada de este día, quiero pedirte una gracia especial… Quiero pedirte que lleves mi alma y mi corazón a Tus Pies… allí, ante ese sagrario donde no pude llegar a visitarte hoy… o, mejor aún, al sagrario donde estás más abandonado… donde más solo te encuentras, porque nadie te visita… al sagrario más humilde, más pobre, más escondido… te ruego, Señor, con la fuerza de tu Espíritu Santo, llévame allí para que con tus ángeles y con tus santos, yo pueda adorarte… bendecirte… alabarte… glorificarte… y darte gracias, mi Señor y mi Dios…

Hoy no quiero traerte mis cargas y mis pesares… al contrario, hoy quiero pedirte que seas Tú quien comparta sus cargas conmigo… utilízame… descansa en mí… Sé que no es mucho el consuelo que puedo darte, pues grande es tu carga y débil es mi corazón… pero dentro de la fragilidad de mi humanidad y dentro de la pequeñez de mi ser, te entrego lo que soy y lo que tengo para que reposes, aunque sea un instante, en este pobre pecador que sólo ansía servirte…

Bendito y alabado seas por siempre, Señor…

Deseos de santidad…

Wednesday, October 4th, 2006

Otro día que llega a su final… y es momento de pasar balance sobre las cosas que hice hoy, las buenas y las no tan buenas… ¿hice Tu Voluntad, o hice la mía?… ¿fui instrumento de Tu Amor y de Tu Paz, o causé mortificación y me convertí en piedra de tropiezo para otros y para mí?… ¿fui reflejo tuyo, o deje que el “hombre viejo” saliera de nuevo?… Señor, la Palabra dice que “el justo” peca siete veces al día… entonces, ¡¡¡cuántas más caerá un miserable pecador, como yo!!!…

A veces no comprendo como un pecador como yo puede sentir deseos de ser santo… pero, entonces, recuerdo a Santa Teresita que decía que Tú no pones anhelos en un corazón que el alma no pueda cumplir… ¡lo decía por ella misma y llegó a Tus altares!

Ayúdame, mi amado Jesús, a dejar de ser yo, para ser ese hombre que Tú quieres que yo sea… Te ruego que me ayudes a verme tal cual Tú me ves… que pueda tener conciencia de todas mis acciones… especialmente de esas que te ofenden a Ti: en Tu Persona o en mi prójimo… Concédeme el don de “Temor de Dios”, para que tema ofenderte y alejarme de Tu Misericordioso Corazón…

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, por los siglos de los siglos…
Amén

Gracias por mi ángel de la guarda…

Monday, October 2nd, 2006

Padre… hoy, día que recordamos a los Santos Ángeles Custodios, quiero darte gracias por el ángel que me acompaña y que siempre esta conmigo, cuidándome y protegiéndome… Gracias, porque sé que eres Tú quien le ha dado esa encomienda…

Te ruego, Padre Amado, que me permitas dirigirme a él un momento:

Ángel de mi guarda… Hoy quiero pedirte perdón porque muchas veces no soy consciente de tú estás siempre a mi lado… sé que has sido testigo de todas mis faltas y ofensas, contra Dios y contra mis hermanos… te pido perdón por las vergüenzas y humillaciones a las que te he sometido por causa de mi vida de pecado… Quiero también darte gracias, porque a pesar de todo, tú nunca me has dejado sólo… al contrario, muchas veces me has ayudado librándome de peligros y guiándome por el camino de vuelta a Dios… Muchas gracias por tu compañía, por tus consejos y por tu ayuda… y te prometo contar contigo en las cosas que hago a diario… al fin y al cabo, eres mi amigo y mi compañero en este caminar que llamamos vida…

HIMNO

Cantemos hoy a los ángeles,
custodios nuestros y hermanos,
que velan por los humanos
y van de su bien en pos.
Ven siempre la faz del Padre,
él los ampara benigno,
y luchan contra el maligno
en las batallas de Dios.

¡Oh espíritus inmortales!
Tenéis por reina a María,
sois su vital letanía,
su enamorada legión.
Por vuestro medio nos llegan
dones y gracias del cielo,
la fe, la luz, el consuelo,
la paz y la inspiración.

Terribles como un ejército
bien ordenado en batalla,
vuestra asistencia no falla
contra la insidia infernal.
Silentes guardas y amigos,
de vuestra noche luceros,
seréis nuestros compañeros
en la patria celestial.

La gloria a Dios que ha creado
ejército tan prolijo:
que adore sumiso al Hijo,
su rey y su plenitud,
y que al Espíritu Santo,
terrenos y celestiales,
le rindan universales
tributos de gratitud. Amén.

Himno a los ángeles,
Laudes, Liturgia de las Horas

Padre, gracias por permitirme esta conversación… y de nuevo, gracias por darme el más humilde, el más amable y el más bondadoso de los ángeles custodios como mi ángel de la guarda…

El club de los mancos, cojos y tuertos…

Sunday, October 1st, 2006

Señor… esta mañana releía el Evangelio y meditaba sobre las palabras de Padre Wiso en su homilía de anoche… ¡cuánto nos cuesta renunciar a las cosas que nos atan a este mundo y que nos alejan de Ti!… ¡si sólo pudiéramos comprender que Tú deseas nuestra salvación, seríamos capaces de renunciar hasta a nuestra vida por Ti!… pero no, vivimos apegados a tantas cosas… y luego no comprendemos porqué se nos hace tan difícil avanzar en nuestra vida de fe…

Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga.

Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna.

Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga…

(Marcos 9,43-48)

Señor mío… ayúdame a comprender que la vida del cristiano es renuncia… Ayúdame entregarlo todo por Ti… a renunciar a todo… a morir a todo… Ayúdame a dejar atrás mi orgullo, mi egoísmo y mi soberbia… Ayúdame a renunciar a mis anhelos, deseos y pasiones… Ayúdame a entregarte mi vida… para que muriendo, seas Tú quien viva en mí…

Amadísimo Jesús… esta tarde quiero entregarte mis manos, mis pies y mis ojos… déjame pertenecer a tu club de los mancos, cojos y tuertos… de esos que lo han dado todo por Ti…