una noche de bendiciones junto a María…
Mi buen Jesús… acabamos de llegar del Rosario cantado que teníamos en casa de Iván y Allison… ¡cuántas bendiciones derramaste esta noche!… ¡cuántas gracias dispensadas de las manos de tu Santísima Madre!… ¡GRACIAS MI SEÑOR, MUCHAS GRACIAS!
Señor, ¡sobrepasaban las 100 personas!… y eso sin contar todos lo ángeles y santos que vienen a adorarte cuando Tú estás presente… y no hay duda, Tú estabas allí… ¡es Tu Promesa: «donde dos o más estén reunidos en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos»!!!…
Sé que la Virgen estaba contenta, ¡casi podía vérsele sonreír!… y Tú, mi Señor, sé que te complació vernos juntos a ella… unidos en oración con ella… rogando por esta islita y todas las cosas que aquí suceden… presentándote todas nuestras intenciones y las de nuestros familiares y amigos… reparando por todas esa ofensas y ultrajes que se cometerán contra Ti y contra Tu Iglesia en el día de mañana…
Te doy gracias Señor, porque sé que acogiste todas nuestras súplicas e intenciones en tu Misericordiosísimo Corazón… y sé que en su momento nos concederás todo lo que hemos pedido…
Para despedirme esta noche, antes de retirarme a dormir, quiero volver a cantar las Letanía, pidiéndole a la Virgen que interceda por nosotros y por todos aquellos que necesitan de Ti…




