te alabamos Cristo y te bendecimos…
Buenos días, Padre Amado… te pido perdón porque el cansancio me venció anoche cuando escribía la oración de la noche… si no es por Noemí que apagó la computadora y me acostó, hubiera amanecido sentado frente a la laptop…
Padre… hoy quiero darte gracias por otro día nuevo… gracias por el don de la vida… y por todas las gracias y bendiciones que derramas sobre mí y mi familia… gracias por el don de la fe, porque sé que eres Tú quien la infundes en mi corazón… porque eres Tú quien me invitas a creer y a confiar en Ti…
Quiero también, Padre Bueno, darte gracias por la reunión del grupo de oración de anoche… gracias por la oportunidad de orar en comunidad… Jesús nos dijo que cuando dos o más nos reunimos en su nombre, allí está Él con nosotros… te doy gracias, Señor… gracias porque Jesús estaba anoche en medio de nosotros… amándonos, fortaleciéndonos, sanándonos…
En la oración de anoche que no pude terminar te presentaba nuevamente las intenciones del grupo… Señor, si me lo permites, quisiera volver a presentarte ahora: a Rosita, a Carlos y a su familia… a Paco, a Rosa y sus hijos… a Myriam y sus intenciones… a Andrés, Myriam y sus intenciones… a Tere, su familia e intenciones… a Alexis y Rosie… a Don Ramón… a Mari Tere, sus nietecitos y toda su familia… a Ricky y las personas por la cuales él siempre pide… a Mary, su hija Mariana y toda su familia… a Irene, su mamá, Guido y sus demás hermanos… y muy en especial te presento a Allison, a Iván y a sus hijos… porque son ellos los que generosamente nos abren las puertas de su hogar y nos reciben cada semana para que juntos pasemos un rato de oración junto a Ti…
Señor… hoy celebramos la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz… antes de irme a trabajar quiero pedirte para este día la gracia de poder acercarme más a Ti… allí, al pie de la Cruz, está la Santísima Virgen María… está con su corazón traspasado por la espada del sufrimiento, como le dijo el anciano Simeón, mirando como los hombres despreciamos y matamos a Su Hijo… a Tu Hijo… a Nuestro Señor… te ruego, Padre Compasivo y Misericordioso, concédeme la gracia de poder ver a Jesús con los ojos de María… a tocarlo con sus manos… a amarlo con su corazón…
Te alabamos Cristo y te bendecimos
porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo…






