por las Llagas de Jesús…
Señor Jesús… hacía mucho tiempo que no íbamos a la Misa de las 12:15… y aunque la Santa Misa siempre es especial, ¡que bonito es poder celebrarla entre nuestros amigos! Gracias por permitirnos esa alegría en este día…
Mi amado Jesús… antes de que comenzara la Misa, en silencio hacía un pequeño rosario de la paz… esta noche, en este ratito de oración, quiero volver sobre las peticiones y ofrecimientos que te hacía antes de celebrar la Eucaristía…
por las Llagas en Tu Frente…
Por esas heridas que te produjeron las espinas en Tu corona, te ruego, Señor y Dios mío… concédeme el don de la humildad… que siempre pueda bajar mi cabeza y ponerla bajo Tu mano… ayúdame a vencer mi soberbia, que a veces me lleva a pensar que soy capaz de algo sin Ti… sin Tu ayuda… sin Tu fortaleza… sin Tu gracia… Señor, hazme conciente de mi pequeñez ante Tu grandeza… Tú lo eres TODO… y yo sin Ti, no soy nada…
por las Llagas en Tu Espalda…
Por las heridas que te causaron los soldados cuando te azotaban, te ruego, misericordiosísimo Jesús… perdóname por todas mis ofensas y pecados… por mi falta de fe ante Tu Palabra y ante Tu Presencia… por mi falta de caridad cuando alguien me pide ayuda… por las veces que hago lo que yo quiero, en lugar de lo que quieres Tú… Señor, fui yo quien te causó cada una de esas heridas… y, aún hoy, sigo hiriéndote cada vez que peco contra Ti… ten misericordia de mí y concédeme, Señor, el don de Temor de Dios, para que aborrezca el pecado que me aleja de Ti…
por las Llagas en Tus Manos…
Por las heridas que te hicieron los clavos cuando sin piedad te clavaban a la Cruz, te ruego, piadosísimo Jesús… concédeme manos dispuestas y prontas para trabajar por Ti y por Tu Iglesia… concédeme manos fuertes para ayudar a los hermanos que necesitan apoyo… y manos tiernas para consolar a los que sufren… te entrego mis manos para que sean Tus Manos, que los clavos de la pereza, del cansancio y de la falta tiempo no detengan las obras que Tú quieres realizar a través de ellas…
por las Llagas en Tus Pies…
Por la herida en Tus Pies, cuando el clavo los traspasó clavándolos a la Cruz, te ruego, compasivísimo Jesús… concédeme ser la gracia de ser dócil y obediente, para que mansamente me deje guiar por esa senda que pones delante de mí… que no importe los angosto o empinado que se vuelva el camino… ni los obstáculos que encuentre al recorrerlo… permíteme ser el cirineo que, con paso dispuesto y espíritu alegre, camine siempre a Tu lado…
por las Llagas en Tu Costado…
Por tu costado abierto, herido por la lanza que atravesó Tu Corazón, te ruego, mi amadísimo Jesús… concédeme un corazón puro como el Tuyo… un corazón compasivo y misericordioso que se duela de la miseria de este mundo… un corazón que sea capaz de amar, no con mi amor egoísta, sino con Tu Amor desprendido y generoso… un corazón que nada tiene, pues se entrega por entero… te suplico, mi Señor y mi Dios, que pueda morir a mis pasiones… a mis deseos y mis anhelos… que pueda entregarte mis miedos y temores… mi orgullo y altivez… para que Tú puedas vivir siempre en mi corazón…
a Ti, Espíritu Santo…
Tú que vives dentro de mi ser… que me escrutas y me intuyes… que me guías y diriges… Tú que pones en mi corazón el deseo de ser santo y aspirar a la vida eterna… te ruego: renuévame… vivifícame… transfórmame… conviérteme… haz de este miserable pecador, una ofrenda agradable a Ti… para que con los ángeles y los santos te alabe y te glorifique por toda la eternidad…
a Ti, Madre querida…
Tú que me acompañas en mi peregrinar por esta vida… que me acompañas como Madre de Jesús y como Madre mía… Tú, que eres la “llena de gracia”… la más humilde y perfecta de todas las criaturas… te pido que me concedas la gracia de poder ver a Jesús con tus ojos… escucharle con tus oídos… tocarle con tus manos… y amarle con todo el amor que hay en tu corazón…
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, por los siglos de los siglos…
Amén






