Gracias por todo, Señor…
Señor… a veces, aunque queremos confiar y abandonarnos en Ti, se nos hace difícil dejar a un lado nuestros temores y nuestras dudas… Sabemos que Tú eres el Señor… que sólo en Ti está nuestra salvación… sabemos que Tú siempre estás con nosotros y que sólo deseas lo mejor para nosotros… pero, ¡cuánto trabajo nos cuesta dejarnos guiar por Ti!
Recuerdo que Evaristo decía que en todo momento y en toda situación, siempre debíamos alabarte… “si las cosas van bien, alaba… si las cosas van mal, alaba… en la salud, alaba… en la enfermedad, alaba… en los momentos de gracia, alba… y en las pruebas, alaba”… o sea, que no importa lo que estemos pasando en nuestras vidas, siempre debemos alabarte y darte gracias por todo… Por eso hoy quiero alabarte y darte gracias, Señor…
Padre Santo… Padre Bueno… bendito y alabado seas por siempre, Señor, Dios Todopoderoso y Eterno… Tú que lo creaste todo… que de la nada me formaste y me diste Tu aliento de vida… hoy quiero alabarte, bendecirte, glorificarte y darte gracias, Señor… Gracias por la vida, y por todas las bendiciones que derramas sobre mí cada día… Gracias por mi esposa, por mi hijo, por mi familia y mis amistades… Gracias por todo lo que me das… y gracias también, por aquellas cosas que me has quitado… Gracias por las alegrías… y gracias por las tristezas, que me han hecho buscar consuelo en Ti… Gracias por el don de fe… y gracias por los momentos de duda, porque es ahí donde más cerca te he encontrado… Gracias por poner en mi corazón el deseo de acercarme más a Ti… de buscar y hacer Tu Voluntad… y de de amarte más cada día…
¡Gracias por TODO, Señor!




