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Archivado bajo September, 2006

Si no tengo caridad, nada soy…

Friday, September 29th, 2006

Señor… hace unos días que no te escribía y aunque hablo contigo continuamente, me había propuesto recoger alguna de las conversaciones que tenemos durante el día para dejarla aquí en “a los pies de la Cruz”… Te ruego que me perdones por mi falta de constancia y compromiso… sé que sólo toma un momento escribir algunas líneas… y que no importa cuanto trabajo tenga o lo cansado que pueda estar, no cuesta nada separar unos minutos para Ti… te prometo poner más empeño en cumplir con este diario…

¿Sabes?… esta mañana seguía pensando en las palabras que Iván nos decía el miércoles en el grupo de oración… él tiene mucha razón en lo que dijo, es importante vivir nuestra vida “en la caridad”… pero no una caridad de limosna, sino de justicia… de dar a los otros lo que verdadera y cristianamente les corresponde…

Es interesante como a veces pensamos que la justicia y la caridad son incompatibles, o al menos, que es difícil armonizarlos en una misma respuesta… por eso quiero agradecerte la claridad con la que él lo expuso cuando utilizó el ejemplo de la “justicia” con la que una madre reprende o atiende los reclamos de un hijo… esa justicia que se practica en la caridad es la justicia de Dios… y es la misma justicia que todos estamos llamados a poner en práctica en nuestras vidas…

Esta mañana, mientras pensaba en esto, recordé las palabras de San Pablo a los Corintios:

«Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy. Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha.

La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. La caridad no acaba nunca. Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia. Porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía. Cuando vendrá lo perfecto, desaparecerá lo parcial.

Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño. Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido. Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad.»

1 Corintios 13

«Si no tengo caridad, nada soy»… ¡cuánta sabiduría en esta pequeña frase!… ¡cuánta humildad!… Si no tengo caridad – si no obro con misericordia, compadeciéndome de la necesidad (física o espiritual) de mis hermanos, poniendo mi empeño y recursos por aliviar sus cargas – entonces, nada soy

Señor… a veces pensamos que somos “buenos” porque hacemos mucho… nos envolvemos en muchos apostolados u obras de caridad… vamos a Misa diaria… y rezamos muchos Rosarios… sin embargo, todo eso que hacemos, ¿con cuánto amor los hacemos?… Si no lo hacemos con una sonrisa en los labios y gozo en el corazón, si no ponemos en ello toda nuestra alma, entonces nuestro esfuerzo es en vano… la vida del cristiano no es “hacer mucho”, sino “amar mucho”…

Perdóname, mi Señor y mi Dios, por mi falta de amor hacia Ti y hacia mi prójimo… por mi falta de caridad al juzgar o hablar de mis hermanos… por los momentos que me he hecho el ciego o el sordo para no afrontar las miserias y necesidades de mi prójimo… por a veces ser lento en perdonar y pronto a criticar… por las ocasiones en que me he creído “mejor” sólo porque te he ofrecido alguna fatiga…

Ayúdame, mi buen Jesús, a reconocerte en el rostro de mi hermano… en su necesidad… en su dolor… en su miseria… ayúdame a poder verte en todo y en todos… y habiéndote visto y reconocido, ayúdame a amarte “con todo mi corazón, con toda mi alma, con todas mis fuerzas”

necesito más de Ti…

Tuesday, September 26th, 2006

Señor… ya es tarde, pero no quiero acostarme esta noche sin dirigirme a Ti aunque sea un momento… Hoy, cuando estaba contigo en la Capilla Santa Rosalía, veía como nos mirabas desde la custodia… fue entonces cuando me fijé en el crucifijo que está detrás de Ti, en la pared… es curioso, pero nunca me había fijado en el crucifijo antes… y mirándote a Ti y al crucifijo, recordé la historia del niñito que quería hacer la primera comunión… el sacerdote, para ver si estaba preparado, señaló un crucifijo detrás del altar y le pregunta quién estaba allí… el pequeño contestó: ¡Jesús!… entonces el sacerdote señaló el sagrario y le pregunta quién estaba allí… el pequeño volvió a contestar: ¡Jesús!… así que el sacerdote le cuestiona que Tú no podías estar en “dos lugares”… y el pequeño niño, llenándose de paciencia le dice: voy a explicarle… allí (señalando el crucifijo) parece que está, pero no está… y allí (señalando el sagrario) parece que no está, pero ahí sí que está…

¡Cuánta sabiduría en las palabras de ese niño!… Jesús… y a nosotros se nos hace tan difícil creer que Tú estás presente en la Eucaristía… Me acuerdo hace unos años, cuando empezaba a buscar de Ti, que se me hacía tan difícil tener conciencia de que Tú estabas allí, en el sagrario… y entraba a la Iglesia, o a la Capilla, y después de estar un rato me acordaba que ni siquiera te había saludado… entonces fue cuando comencé a pedirte que me ayudaras y me permitieras “verte” en el sagrario… pasaron las semanas y los meses… y no recuerdo bien cuando fue, pero sé que empecé a buscarte con la vista cada vez que entraba a una Iglesia… entraba y buscaba el pequeño sagrario para saludarte y darte las gracias por estar allí…

Gracias Señor, por el don de la fe… y gracias por el privilegio de encontrarme cara a cara contigo cada semana… en el Santísimo en Santa Rosalía… en el Sagrario de la Iglesia al lado del CEDOC… y durante la Santa Misa… Gracias Señor, porque sé que me has concedido un privilegio que no merezco… yo sólo soy un pobre pecador… y Tú, mi Señor y mi Dios, te complaces en recibirme y mostrarme el Amor inmenso que nos tienes…

Jesús… ¿sabes?… hoy pensaba que son muchas las cosas que has puesto en mis manos… la Hoja Parroquial… las clases de CEDOC y de Istepa… las dos páginas web… además del Grupo de Apoyo y la participación en el Sínodo… pero entre “tanto hacer”, es poco el tiempo que encuentro para hacer oración profunda… recuerdo al principio, cuando no “hacía tanto”, que pasaba más tiempo contigo…

¿Sabes?, a veces me pregunto si verdaderamente estoy haciendo Tu Voluntad… Sí, sé que hay pocas manos que te ayuden y que el trabajo hay que hacerlo… también sé que conversamos durante el día y cuando voy en el carro… pero extraño aquellas noches cuando sobraba el tiempo y podía pasar dos horas rezando un Rosario… deteniéndome en cada Misterio y sumergiéndome en él… saboreando cada Padrenuestro y cada Avemaría… Señor… no quiero pedirte que me quites las cargas… pero ayúdame a encontrar el tiempo para hacer más y mejor oración… necesito poder llenarme de Ti para poder llevarte a otros…

Ves lo que te digo… iba a escribirte algo corto antes de acostarme y mira todo lo que he escrito… es por esto que necesito pasar más tiempo contigo… pero al menos ahora me siento mejor… gracias por escucharme… seguimos hablando mañana…

es hermoso ver como Tú obras…

Sunday, September 24th, 2006

Señor… hoy tengo tanto que agradecerte que de verdad no sé por donde empezar… primero por el primer día del Sínodo… gracias Señor, por haberme llamado a participar y por la encomienda de ser secretario de nuestro grupo… también te doy gracias por Noemí y por haberla escogido a ella también secretaria de su grupo… te ruego nos concedas la sabiduría, la perseverancia y el discernimiento para poder realizar esta tarea que pones en nuestras manos…

Gracias, Señor, por el día maravilloso que nos permitiste pasar hoy… gracias por Madre Lutgarda y por la invitación que nos hizo a visitar a su hermano, el Padre Jaime… gracias por el Padre Jaime y todo el cariño con que nos recibió… es una gran bendición conocer estos dos hermanos, Madre Lutgarda y Padre Jaime, y ver como Tú has bendecido esta familia con dos “santitos”… Señor, ¿qué nos pasa hoy en día que no criamos nuestros hijos con ese amor y esa entrega incondicional a Ti?

Gracias por una celebración Eucarística especial… llena de Ti… de tu Amor… de tu Paz… Gracias por la compañía de Michael y Dalila… Gracias por los amigos de Padre Jaime y por la oportunidad que tuvieron Michael y Noemí de llevarles sus testimonios…

Es hermoso ver como Tú obras… ver como Tú vas guiándonos y dirigiéndonos donde Tú quieres… esta mañana salimos para una Misa, y Michael y Noemí acabaron testimoniando lo que Tú has hecho en sus vidas… y al final de los testimonios pudimos ver cuál era Tu plan cuando una hermana y su esposo nos contaron todo lo que están pasando… ella también es conversa, ex Testigo de Jehová… Gracias, Señor, por la oportunidad de poder compartir con ellos… de escucharlos y de hablarles… de sentir Tú presencia en sus vidas y en las nuestras… te ruego, mi amado Jesús, que sanes todas las heridas que aún quedan en esos corazones… y en los de sus familias… Ayúdalos a perdonar y a encontrar Tu Paz…

Señor… nunca le he pedido al Beato Carlos Manuel que interceda por nuestras intenciones… a decir verdad, ni siquiera conozco muy bien la historia de “Charlie”… pero hoy, al ver la reliquia que hay en la Capilla, sentí el deseo de pedirle que presentara nuestras intenciones ante Ti… te ruego, escucha las súplicas que “Charlie” te presenta por nosotros… derrama tu gracia y tu bendición sobre todos aquellos que se acercan a Ti con un corazón humilde y una anhelo ardiente de encontrarse contigo…

Por último, te pido por los sacerdotes, los monjes y todas las personas que colaboran con la Abadía de San Antonio Abad en Humacao… y por todas las Monjitas de Clausura de Monasterio San José de Trujillo Alto… bendícelos a todos, Señor…

te pido por el Sínodo

Saturday, September 23rd, 2006

Padre bueno… esta mañana quiero comenzar por darte gracias… gracias por el don de la vida… y gracias por todos los dones maravillosos que me das cada día: unos ojos para poder admirar todo lo que Tú haces… una boca para alabarte, bendecirte y darte gracias… unos oídos para escuchar los problemas de mis hermanos y llevarles consuelo… unas manos para ponerlas a Tu disposición y hacer las tareas que Tú me pides… unos pies para ir a donde Tú me envíes… un corazón para amarte… a Ti… a mi prójimo… y a mí mismo…

Hoy comienzan los trabajos de Sínodo… por eso, Padre, quiero presentarte a todas las personas que van a colaborar en esta importante asamblea de Tu Iglesia… te ruego por los “padre sinodales”… bendícelos y concédeles la Luz del Espíritu Santo para que puedan discernir el camino que Tú deseas se siga en la Arquidiócesis de San Juan… te pido por los obispos, sacerdotes, diáconos y todos los religiosos y religiosas que están participando en el Sínodo… también por todos aquellos, laicos y religiosos, que están orando para que este proceso sea de bendición y de frutos de esperaza, de amor y de paz… por último, te doy gracias por nuestro Arzobispo y por su iniciativa a llamar a este Sínodo… concédele la sabiduría para apacentar, guiar y proteger a Tu rebaño…

al otro lado de la puertita…

Thursday, September 21st, 2006

Señor… antes de entrar en la clase, quise pasar un momento a saludarte… hay algo en esa Iglesia, en ese Sagrario… que hace que Tu Presencia se sienta más fuerte que en otras partes…

Como siempre, cuando llegué ya estaba oscureciendo y la única iluminación en el pequeño altar donde está el Sagrario era la poca claridad que se colaba dentro de la Iglesia… y el cirio encendido que anuncia que Tú estas allí…

¿Sabes?, cuando me arrodille frente a Ti recordé lo que Irene le explicó a su amiga hace unos días… que hablar contigo en el Sagrario es como aquel que habla con su padre o con un amigo a través de una puerta… Tú estás allí, en ese pequeño cuartito donde vives… y yo te hablo desde el otro lado de la puerta… yo sé que Tú me escuchas… ¡pero como no me vas a escuchar, si Tú conoces lo que voy a decir desde el momento que la idea nace en mi corazón!

Señor… ¿por qué se nos hace tan difícil encontrarte… si Tú estás aquí, esperando?… Iván nos decía que nuestra fe es una fe razonada… creemos por que te hemos visto con la razón, con el intelecto… nuestra fe se basa en los que hemos “estudiado”… pero muy pocos han tenido una verdadera “experiencia” de Ti… se conforman con sólo creer… así, a secas…

Perdóname Señor… ¡pero es que no puedo entender!… uno mira alrededor y ve tantos problemas… tantas personas con depresiones… personas viviendo al borde de la desesperación por las cargas que los agobian… personas que busca una salida en los lugares equivocados y se agarran de los “astrólogos” y los “adivinos”… y las oficinas de los psiquiatras y psicólogos están repletas… sin embargo, muy pocos hacen una “cita” contigo… mi amado Jesús, ¡si Tú siempre estás disponible, siempre tienes tiempo para escucharnos!… y el único que tiene una solución, al problema que sea, eres Tú…

En este día te pido por todos esos que te necesitan y que no saben donde buscarte… Señor, guíanos hacia Ti… pon en nuestro corazón el deseo de ir a Tu Casa… de arrodillarnos ante Ti y contarte nuestros problemas… Señor… Tú que eres Compasivo y Misericordioso… apiádate de nosotros y danos Tu Paz… la Paz que nace de la confianza en Ti y en Tu Amor…

También hoy quiero darte las gracias por las palabras de Sherlee… y te ruego una bendición especial para ella… ayúdala a encontrarse contigo y concédele la gracia de la perseverancia, para que siempre quiera estar junto a Ti…

Te doy gracias, Señor, de todo corazón…

Tuesday, September 19th, 2006

Señor Jesús… si el día de ayer fue difícil y confuso… este, en cambio, ha brillado por su simplicidad y quietud… Como todos los martes, esta tarde estuve en la Capilla… y nunca dejo de sorprenderme que Tú quieras pasar un rato con alguien como yo… Señor, ¡si yo sólo te llevo problemas!… ¡los míos y los de los hermanos que nos visitan!…

Eso me hizo recordar al Hermano David… ¿te acuerdas?, él estuvo un martes hace dos o tres semanas… lo llevó Allison… y no sé lo que él te habrá dicho ese día, pero cuando se bajó de la guagua de Allison dijo que allí era su “departamento de quejas”… ¡siempre me sorprendo de la inocencia con la que él se acerca a Ti!… viéndolo es que comprendo lo que quisiste decir con que teníamos que «hacernos como niños»

Quiero, antes de retirarme esta noche, volver a darte gracias por la llamada que Noemí recibió esta tarde… Tú sabes que ella ha trabajado muy duro para terminar su carrera… que esta oportunidad que le dan en Hewitt sea para bien de ella y gloria tuya, Señor…

Por la paz y tranquilidad que me has regalado en este día, quiero despedirme esta noche con las palabras del salmista:

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma.

Que te den gracias, Señor,
los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.
El Señor es sublime, se fija en el humilde,
y de lejos conoce al soberbio.

Cuando camino entre peligros,
me conservas la vida;
extiendes tu brazo contra la ira de mi enemigo,
y tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.

Salmo 138 (137)

Buenas noches, mi amado Jesús…

por todo… te pido perdón

Monday, September 18th, 2006

Señor… ayer fue un día de sentimientos encontrados… fue un día de alegría y de tristeza… de paz y de coraje… de gracia y de pecado… de esperanza y decepción… pero ¿sabes algo?, eso no debió haberme tomado de sorpresa… aunque creo que nunca voy a acostumbrarme que después de un día tan lleno de Tu Gracia, venga otro donde el “maligno” me tiente de todas las maneras que él sea capaz de imaginar…

Por eso Jesús, esta noche quiero empezar mi oración pidiéndote de nuevo perdón por todas mis faltas y pecados… por mi falta de paciencia y la insuficiencia de mi fe… por dejarme llevar por mis emociones y no entregarte mi corazón a cada paso del camino… por mi falta de caridad y no ser capaz de amar sin importar a quien… por no hacer lo que me pides, por estar haciendo lo que pienso yo… Perdón por mi soberbia… por mi orgullo… por mis arranques de cólera… y sobre todo, perdón por no dejar que seas Tú el que dirija mi ser…

Hoy quiero pedirte por Gaby, la joven que nos visitó el día de ayer en Apuntes del camino… yo no conozco su historia… ni las circunstancias que le ha tocado vivir… pero en su corazón hay odio y rencor contra Tu Iglesia Católica… Señor, Tú lo conoces todo y lo puedes todo… si la has llamado a servir en la Iglesia Evangélica, Tú tendrás tus razones para eso… y si es Tu Voluntad que algún día ella conozca otra Verdad, sé que Tú le mostraras el camino… Esta noche quiero pedirte que le des Tu Bendición… y le concedas Tu Paz…

También quiero pedirte por todos esos hermanos evangélicos que bien por desconocimiento… o porque son manipulados por otros… o simplemente, porque se creen dueños de la verdad… nos juzgan y nos condenan, sin detenerse a pensar en que es a Ti a quien dirigen su rencor… Te ruego que les muestres Tu Rostro Misericordioso y sanes las heridas que pueda haber en sus corazones…

Por mi parte, nuevamente te pido perdón… sé que en ocasiones me he dejado llevar por mis impulsos y he sido muy pronto al contestar… A veces pienso que me pones estas pruebas para que aprenda a ser humilde… para que baje la cabeza y ponga la otra mejilla… pero Señor… ¿cómo hacer eso si siento que la ofensa es contra Ti?… ayúdame, Señor, a comprender lo que quieres de mí…

Antes de retirarme esta noche, también quiero pedirte por el Santo Padre… Señor, no permitas que esos que desean crear la división y la guerra sigan sacando de contexto las palabras del Papa y las utilicen para sus propósitos de destrucción… te pido que envíes al Espíritu Santo, el Espíritu de Verdad, a iluminar a todos los líderes políticos y religiosos, a los periodistas y todas esas personas que de alguna manera u otra influyen el pensar de las gentes… Y a Benedicto, te ruego que lo acojas y lo ampares en Tu Compasivo Corazón… mi buen Jesús, confórtalo… protégelo… fortalécelo… y permite que sienta Tu Presencia a su lado, amándolo…

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, por los siglos de los siglos…
Amén

Gracias por un día maravilloso…

Sunday, September 17th, 2006

Mi amado Jesús… ¡cuánta gracias derramaste le día de ayer!… ¡cuántas bendiciones!… ¡Señor, de verdad no puedo agradecerte lo suficiente!

En la mañana estuvimos en la Misa Inaugural del Sínodo… ¡cuánta gente había!… estaba el arzobispo, Monseñor Roberto González, con los seis obispos… el cardenal y un representante del Papa… además de un mar de sacerdotes, diáconos y religiosos/as… y que decir del pueblo, la catedral estaba repleta… los sinodales nada más éramos cerca de 500…

Sabes que no pudimos “ver” la Misa, porque cuando llegamos a la catedral ya todo estaba lleno… pero nos guardaste un espacio en una esquinita y allí nos pudimos acomodar… y ¡cuánto calor hacía!… pero, Señor, ni la incomodidad, ni el calor podían impedir recibir todo el amor que Tú derramabas sobre los que estaban allí… Irene me dijo que me grabó un CD con todas las fotos que tomó… espero poder ponerlas pronto en tengoseddeti.org

Jesús, nos gustó ver a Padre Basilio, aunque fuera de lejos… Cuando salimos lo estuvimos buscando, pero parece que ya se había marchado… Te pido por él… y por su nueva parroquia…

Señor… como si todo lo que recibimos en la mañana hubiera sido poco, en la noche fuimos a la actividad que había en la Parroquia de los Sagrados Corazones… la Misa, como siempre, estuvo preciosa… Cuando terminó, había un grupo muy grande de jóvenes que habían llegado para adorarte en el Santísimo… pero Señor, te confieso que me dio algo de tristeza… al finalizar la Misa, el diácono invitó a quedarse a la adoración… fueron muy poquitos, Señor, los que se quedaron… Tú, el Rey de reyes y Señor de señores… el Hijo de Dios venía para estar unas horas con nosotros y muchos no fueron capaces de quedarse un rato contigo… en mi corazón escuchaba las palabras que le dijiste a Pedro en Getsemaní cuando encontraste a los discípulos dormidos,

«¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.»

Presumimos de creer en Ti… de ir a recibir Tu Cuerpo y Tu Sangre… nos creemos “buenos” y hasta pensamos que somos “merecedores” de Tu Amor… más, sin embargo, que poco estamos dispuestos a darte… queremos que Tú nos sanes de nuestras enfermedades… nos ayudes en nuestros problemas… nos protejas contra el mal… pero que poco ponemos de nuestra parte… te ruego, por tu infinita Misericordia, que no les tomes a mal el que se hayan ido… Tú sabes que fue por desconocimiento… o por una falta de fe en Tu Presencia en la Eucaristía… te ruego que renueves esos corazones… ilumina a aquellos que aún no han tenido un encuentro verdadero contigo… y fortalece la fe de los que tienen dudas… y pon en todos un deseo profundo de ir a encontrase contigo, el Dios Vivo que espera por su pueblo…

Pero ¡cuántas bendiciones derramaste sobre los que se quedaron y todo los jóvenes que vinieron a la adoración!… especialmente, cuando te paseaste entre la asamblea… Iván, el diácono, te iba llevando y se detenía en todos aquellos que Tú ponías en su corazón… e ibas sanando, fortaleciendo, limpiando, amando… Señor, no hubo nadie que no recibiera algo de Ti…

Lo único que siento es que Irene no pudo ir… por eso quiero presentártela ahora… Tú, mejor que nadie, sabes los problemas y situaciones en su casa… la enfermedad de su mamá y la condición de su hermano… sabes que la mayor parte de esa carga recae sobre ella… y Señor, Irene no se queja, pero Tú sabes que ella está agotada por esta carga… te ruego, mi Señor y mi Dios, que pongas Tu Paz en su corazón… ayúdala a encontrarse contigo en medio de esta prueba… fortalécela… y que, cuando sienta cansancio, sienta también Tu Mano sosteniéndola y guiándola… yo sé que Tú estás con ella siempre… pero te ruego, déjaselo ver… que pueda sentir Tu Amor en su corazón…

Señor, de nuevo… ¡gracias por un día maravilloso!…

Oremos por el Sínodo…

Saturday, September 16th, 2006

Padre Bueno… estamos a punto de salir para la Catedral, para la Misa Inaugural del Sínodo… te ruego en esta mañana, Padre Santo, que derrames tu gracia sobre todos los sinodales… para que con humildad y mansedumbre nos dejemos guiar por el Espíritu Santo en las decisiones que se tomen durante el Sínodo… que esto sea de mucha bendición para tu Iglesia, especialmente aquí, en la Arquidiócesis de San Juan…

Aprovecho para pedirte por nuestro Arzobispo, Monseñor Roberto González… por nuestros sacerdotes, especialmente Padre Walter, Padre Wiso, Padre Carmelo, Padre Felipe, Padre Basilio, Padre Francisco, Padre Pedro y todos esos sacerdotes que de alguna manera u otra han sido parte importante en nuestras vidas… por nuestros diáconos, religiosos y religiosas… y por todas esas personas que, desde sus ministerios y apostolados, laboran incansablemente con tu Iglesia… concédeles los dones del Espíritu Santo para que puedan ser faros de luz que guíen a tu pueblo hacia Ti…

Padre mío… hoy quiero presentarte otra preocupación… Tú sabes lo que Papi me está ofreciendo hace meses… y sabes que lo he estado ignorando, dándole tiempo, porque no sé si aceptar lo que me ofrece o no… Ahora Mami también me insiste en que acepte su ofrecimiento… Padre, Tú lo sabes y lo conoces todo… Tú sabes lo que me preocupa… y Tú sabes que es lo que debo hacer… Sabes que no quiero hacer algo que Tú no quieras… te ruego en este día… aclara mi mente y mi corazón… y ¡muéstrame Tu Voluntad!

Noche de bendiciones…

Friday, September 15th, 2006

Padre… son las 2:35 de la madrugada y no es hasta ahora que puedo sentarme un momento a escribirte algo en el diario… primero, cuando salí de la oficina, me fui a la clase,… después de clase, a la reunión que Padre Walter había citado con todos los ministerios de la parroquia… y después, le había prometido a Allison llevar a Iván a la Misa y predicación que había en la Parroquia San Esteban Protomártir…

¿Sabes algo?… cuando iba para la reunión me sentía cansado… y hasta pensaba: “si pudiera zafarme del compromiso con Allison e Iván”… pero después pensé que si Tú eras quien lo había puesto en mi “itinerario” por algo sería… así que me olvidé del cansancio, del hambre y de todo lo demás que ocupaba mi mente… y fui… ¡Cuanta unción había en esa Iglesia! ¡Cuantas gracias y bendiciones se derramaron sobre todos los que estábamos allí!

Lo único que siento es que Noemí no pudo ir con nosotros… yo sé que ella lo hubiera disfrutado y se hubiera sentido renovada… ¡el Espíritu Santo obró maravillas esta noche! Gracias por haberme invitado y haberme permitido estar allí… ¡gracias, Padre!

Bueno… ahora voy a tratar de dormir un poco pues mañana hay trabajo y tengo que madrugar… pero como no tengo sueño, voy hacer una Coronilla a la Divina Misericordia ofreciéndotela por todas las personas que estuvieron en la actividad de esta noche… en especial, dándote gracias por esos que hoy sintieron tu gracia y tu poder obrando en sus vidas y en sus corazones…

Que María Santísima, Nuestra Señora de los Dolores, acoja al mundo entero en su Corazón Inmaculado, guiándolo y protegiéndolo siempre…