Nuevos artículos

Archivo

Archivado bajo August, 2006

primer día… por los pecadores

Sunday, August 20th, 2006

Padre Santo y Misericordioso… hoy me acerco a ti para dar inicio a esta Novena… Me postro ante ti, consciente de mi pequeñez y de mi falta de dignidad… pero confiado en el inmenso amor de tu Hijo y Señor nuestro, Jesucristo…

Reconozco que no tengo nada que ofrecerte… y si me atrevo a implorar tu Compasión, lo hago por los méritos de la Dolorosa Pasión de tu amado Jesús… porque así Él nos lo ha pedido a través de Santa Faustina… porque Él quiso que Su Misericordia fuera nuestro refugio y “última tabla de salvación de la humanidad”…

Por eso te ruego, Señor y Dios nuestro, ten compasión de esta humanidad que vive sumergida en sus culpas y sumida en el pecado… Apiádate de nosotros, los pobres pecadores que clamamos a ti desde el fondo de este abismo… Concédenos, por los méritos de tu Hijo, refugiarnos en su Corazón traspasado, fuente de toda Misericordia…

Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el mar de mi misericordia. De esta forma, me consolarás de la amarga tristeza en que me sume la perdida de las almas.

Jesús Misericordiosísimo, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en tu bondad infinita. Acógenos en la morada de tu compasivísimo corazón y nunca nos dejes escapar de él. Te lo suplicamos por tu amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.

Padre Eterno, mira con misericordia a toda la humanidad y especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús y por su dolorosa pasión muéstranos tu misericordia para que alabemos la omnipotencia de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Coronilla a la Divina Misericordia

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo… como propiciación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero.

Por su dolorosa Pasión…
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Que tu mirada bondadosa se vuelva hacia nosotros y nunca se aparte de ahí… ¡Jesús, yo confío en Ti!

Santa Faustina, apóstol de la Divina Misericordia

Saturday, August 19th, 2006
“Oh Jesús mío, cada uno de tus santos refleja en sí una de tus virtudes, yo deseo reflejar tu Corazón compasivo y lleno de misericordia, deseo glorificarlo. Que tu misericordia, oh Jesús, quede impresa sobre mi corazón y mi alma como un sello y éste será mi signo distintivo en esta vida y en la otra”…

Diario de Santa María Faustina Kowalska, 1242

Señor… el lunes, al final de la clase de espiritualidad, Iván nos dio a escoger un papel donde había escrito el nombre de uno de tus santos o santas… él nos dijo que habían dos propósitos… primero, para que fuera nuestro intercesor (o intercesora) ante ti… segundo, para que aprendiéramos sobre su forma de orar y lo pusiéramos en práctica en nuestra propia vida de oración… Tú sabes la alegría que me causó ver quien me había tocado, ¡Santa Faustina!… pero te confieso que me siento muy indigno de semejante modelo…

Por eso quiero darte gracias por el email que me envió Sharon… por sus palabras de apoyo y aliento… y por la luz que arroja sobre la misión de “a los pies de la Cruz”… este humilde blog debe ser, como Santa Faustina, un apóstol de tu Divina Misericordia…

Por eso, Señor, desde mañana y por los próximos nueve días comienzo a rezar aquí la Novena a la Divina Misericordia con la esperanza de que llegue a aquellos que más necesitan de ti…

“Hija Mía, escribe que cuanto más grande es la miseria de un alma tanto más grande es el derecho que tiene a Mi Misericordia e invita a todas las almas a confiar en el inconcebible abismo de Mi Misericordia, porque deseo salvarlas a todas”…

Diario, 1182

Te ruego, mi buen Jesús, que acojas esta Novena, esta oración que te ofrezco humildemente… y confío en que los rayos de brotan de tu Corazón Traspasado sean bálsamo de paz para aquellos que esperan en Tu Misericordia…

Esto te lo pido, por la intercesión de Santa Faustina… y de la Santísima Virgen María, Madre de la Misericordia…

Oración por la sanación del corazón

Friday, August 18th, 2006

Señor… ayer, después que estuve hablando contigo, recordé la oración de sanación que escribió el Padre Slavko Barbarić en su libro “Ora con el corazón”… y pensé que sería bueno ponerla en “Apuntes del camino”… así, aquellos que estén pasando por alguna dificultad o problema tienen la oportunidad de acercarse a tu Sacratísimo Corazón a través de esta hermosa oración…

Señor, Dios mío, te ruego: ¡bendícelos!… Escucha sus súplicas y acógelos en tus brazos… ellos necesitan de ti… necesitan encontrarse contigo… sal a su encuentro y sánalos, Señor… Sana sus corazones… sus almas… sus cuerpos… Concédeles el don de la fe… fortalécelos y ayúdalos a perseverar en la oración… aumenta en ellos la confianza en ti… y llénalos de tu Amor…

Por mi parte, quiero darte gracias, Señor… porque al transcribir y releer esta oración, me has dado la oportunidad de encontrarme de nuevo contigo… de ver mis faltas y mis pecados, mis debilidades y tropiezos… Te suplico, mi Señor y mi Dios, ¡perdóname!

Acto de contrición

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos; antes querría haber muerto que haberle ofendido, y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia, no pecar mas y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.

Señor, te pido que me ayudes a poder verme como Tú me ves… a tener conciencia de mi miseria, de mi pequeñez, de mi nada… Sáname de mi soberbia, de mi orgullo, de mis miedos, de mis arranques de ira y mi falta de paciencia… Concédeme la gracia de poder morir a mí… a mis pasiones y deseos… para que Tú puedas vivir en mí…

Hoy te consagro mi mente, mi cuerpo y mi corazón… te entrego mis sueños y mis ilusiones… te ofrezco mi vida, para que hagas en mí lo que Tú quieras… sólo Tú eres mi dueño… sólo Tú mi Señor y mi Dios…

¡Bendito y alabado seas por siempre, Señor!

envía sobre nosotros tu Paz

Thursday, August 17th, 2006

Mi buen Jesús… Me acerco a ti esta mañana para presentarte algunas personas que se han acercado pidiendo oración… En especial quiero presentarte a Michy y a Ivonne…

Tú sabes por la situación que está pasando Michy… sabes lo difícil que todo esto es para ella y los niños… Te ruego que le concedas paz en este momento de prueba… que aumentes en ella la confianza para que pueda esperar pacientemente mientras Tú obras en su vida… y en la vida de Tito… Dirígela, Señor, pon luz en su camino para que ella pueda ver cuál es Tú voluntad… y fortalécela para que pueda seguirla…

Mi Señor, Tú sabes que siempre trato de decirte que sí a las cosas que me pides… pero me encuentro perdido y confundido con el email de Ivonne y no sé como orar por ella… Te ruego que me des la sabiduría y el discernimiento para escuchar tu voz… que sea tu Santo Espíritu quien hable a través de mí… ¡Ayúdala, Señor! ¡Ayúdame a ayudarla!

Hay tantas cosas erradas en su vida: infidelidades, rencores, resentimientos, engaños, celos, envidias… hasta santería y hechicería… y todo esto Señor, sin una buena base cristiana en que apoyarse… Tú lo sabes todo, lo conoces todo, lo puedes todo… conoces las tormentas en su vida y en su corazón… Tú sabes las heridas que necesitan ser sanadas, en su alma y en las demás personas envueltas en este problema… Rompe las cadenas y desata los nudos que los atan al pecado… y pon en ellos la necesidad y el deseo de perdonar…

Te presento las intenciones que día a día dejan en el “buzón” de “tengoseddeti.org”, las que se presentan en Santa Rosalía y las intenciones del grupo de oración… en especial a Don Ramón y a Peter, el nietecito de Maria Teresa… a María de los Ángeles, a Alexis, a Rosita, a Charito y a todos los que se dan cita allí cada miércoles…

Señor… hay tanta necesidad de oración… Nos hemos acostumbrado a vivir alejados de ti… sin tu amor… sin tu paz… Nos hemos apartado de tu misericordia… y entonces nos preguntamos porque hay tanto mal en el mundo… tantas guerras… tanta angustia… tanta desesperación…

Te ruego, Señor, pon en nosotros el deseo de orar… sana nuestros corazones… alivia nuestras cargas… y envía sobre nosotros tu Paz…

Fiesta de la Asunción

Tuesday, August 15th, 2006

Jesús… ¡qué diíta este!… ¡cuánta carrera y apuro!… ¡tantas cosas pendientes por hacer!… pero bueno, todo se hizo y eso es lo que importa…

Quiero darte muchas gracias por el ratito que me permitiste pasar contigo en la capilla está tarde… gracias porque me ayudó a “recargar las baterías”… de verdad que lo necesitaba mucho… ¡pero eso ya Tú lo sabías!

Esos ratitos junto a ti… esa paz… ¡si la gente supiera todo lo que Tú quieres darnos!… Señor, ¿por qué son tan pocos los que escuchan tu llamado? No, no es un reproche, es sólo curiosidad… Cuando anuncian una “Misa de Sanación”, se llena a capacidad y no cabe una persona más… pero sin embargo, son muy pocos los que van a verte al Santísimo o al Sagrario… ¡¿es que no saben que Tú estás allí?!

Sé que siempre estoy preguntándote lo mismo… pero es que me resulta tan difícil de entender que tengamos tan poca fe en ti… en tu presencia real en la Eucaristía… ¿Cómo queremos que Tú nos sanes si no creemos que Tú estás con nosotros? Es irónico cómo aquellos que vivieron junto a ti, que caminaron junto a ti, que pudieron verte, oírte y tocarte… sin embargo, sólo unos pocos pudieron reconocerte como el Hijo de Dios… y hoy, después de dos mil años, todavía siguen siendo unos pocos los que pueden reconocerte… Evaristo les hubiera dicho: ¡Jesús está VIVO!

Hoy leía un poquito sobre San Juan María Vianney – el Santo Cura de Ars – y de su gran devoción por tu presencia real en la Eucaristía… es que quería incluir algo sobre él en la Hoja Parroquial de la próxima semana… de cómo él señalaba al Sagrario durante sus homilías y decía lleno de emoción: “Él está ahí”… No sé, tengo la esperanza de que alguien se motive a visitarte al Sagrario o cuando haya adoración al Santísimo… ¡llámalos, Señor!… llama a aquellos que Tú quieres que vengan… pon en sus corazones esa necesidad de ti, de estar contigo… sé que si Tú los llamas, ellos vendrán…

No quiero acostarme esta noche sin darte las gracias por la Santísima Virgen María… Hoy fue un día especial, era la fiesta de la Asunción… y Tú sabes el amor que siento por ella y la gratitud que le tengo por haberme llevado hasta ti… ¡Tú mejor que nadie lo sabe, si siempre he dicho que fuiste Tú quien la envió a buscarme!

La fiesta de hoy es la fiesta de la alegría… de la esperanza… No sé si mucha gente realiza lo que significa la Asunción de la Virgen al Cielo… Algunos tal vez pensarán que fue un premio para ella (¡y lo fue!) por ser tu Madre… o tal vez (si nos vamos a los términos teológicos) que es “consecuencia” de haber vivido una vida sin pecado… Pero más que eso, la Asunción de la Virgen es la prueba de que nuestro destino no es la muerte, sino la vida… que, como ella, nuestro camino termina a tu lado en el Cielo…

También quiero agradecerte que me empujaras a tomar la clase de espiritualidad en INSTEPA… Cuando me dijeron que el diácono Iván Domínguez la iba a dar sabía que sería especial, aún así, estuve a punto de echarme para atrás por todas las otras cosas que tengo… Pero después de esa primera clase de hoy, sé que fuiste Tú quien la puso en mi camino… Te prometo esforzarme y aprender lo que quieras enseñarme a través de esta clase…

Jesús… ya debo ir recogiéndome… estoy un poco cansado y mañana hay que madrugar… buenas noches y cuida el sueño de Noemí, de Maldy, de mis padres y de todos aquellos que siempre encomiendo a tu cuidado…

Sálvanos, Señor, despiertos,
protégenos mientras dormimos,
para que velemos con Cristo
y descansemos en paz.
Amén.

Gracias… por llamarme a servirte

Sunday, August 13th, 2006

Señor, Padre Bueno… Hoy doy inicio a este nuevo proyecto, a esta nueva encomienda que pones en mis manos… y lo hago, Señor, si entender claramente que es lo que Tú esperas de mí, pero confiado en que Tú me guiarás para que este blog dé los frutos que Tú deseas…

Hoy quiero comenzar “a los pies de la Cruz” dándote gracias, Señor… Gracias por el don de la vida y el deseo de vivirla… de vivirla contigo y para ti… Gracias por mi esposa… por mi hijo… por mis padres… por toda mi familia… Gracias por mis amigos y por mis compañeros de trabajo… y gracias por todas esas personas que día a día pones de alguna manera en mi camino…

Gracias por los momentos de alegría y todos los logros alcanzados… pero más aún, gracias por los momentos de prueba… por las tristezas y las dificultades… porque ha sido por esos momentos que volteé mi rostro hacia ti… y allí estabas… esperándome para consolarme y brindarme tu amor…

Quiero darte gracias también, por todos los favores que me has concedido a través de los años… por todas las gracias que has derramado – y sigues derramando – sobre mí y sobre todos aquellos que amo… Gracias por tu misericordia y tu perdón, por tu bondad y paciencia para conmigo… porque siempre tienes tus brazos abiertos y vuelves a recibirme, si en mi debilidad caigo y me alejo de ti…

Gracias por haberme llamado a servirte… en la parroquia, en Santa Rosalía, en el grupo de oración, en “tengoseddeti.org”… y de tantas otras maneras que sólo Tú conoces… Sé que esto es un privilegio que no merezco… y si algo logro alcanzar, sé que no es por mí, sino sólo por tu gracia que todo lo puede…

Gracias también por todas esas personas que me escriben buscando una palabra de apoyo o de consuelo, por aquellas que están necesitadas de una oración, o que sencillamente buscan alguien que les hable de ti… No sé porque las traes a mi puerta, a donde un pecador indigno como yo… pero gracias, Señor, porque pones tus palabras en mis labios y me permites ser instrumento tuyo…

Señor, sé que no merezco nada de lo mucho que me das… ¡tanto amor!… y yo no tengo nada que ofrecerte… sólo esta vida insignificante e indigna… Te ruego, Padre Santo, que pongas en mi corazón el deseo de ser mejor cada día… Ayúdame a crecer en humildad, mansedumbre, obediencia y fidelidad a ti… Que cada día te ame más… te busque más… te espere más… y pueda abandonarme más en ti…

Te amo, Señor… y sólo deseo estar a tus pies, como el más humilde e insignificante de tus siervos… para hacer tu voluntad…

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…
Amén