primer día… por los pecadores
Padre Santo y Misericordioso… hoy me acerco a ti para dar inicio a esta Novena… Me postro ante ti, consciente de mi pequeñez y de mi falta de dignidad… pero confiado en el inmenso amor de tu Hijo y Señor nuestro, Jesucristo…
Reconozco que no tengo nada que ofrecerte… y si me atrevo a implorar tu Compasión, lo hago por los méritos de la Dolorosa Pasión de tu amado Jesús… porque así Él nos lo ha pedido a través de Santa Faustina… porque Él quiso que Su Misericordia fuera nuestro refugio y “última tabla de salvación de la humanidad”…
Por eso te ruego, Señor y Dios nuestro, ten compasión de esta humanidad que vive sumergida en sus culpas y sumida en el pecado… Apiádate de nosotros, los pobres pecadores que clamamos a ti desde el fondo de este abismo… Concédenos, por los méritos de tu Hijo, refugiarnos en su Corazón traspasado, fuente de toda Misericordia…
Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el mar de mi misericordia. De esta forma, me consolarás de la amarga tristeza en que me sume la perdida de las almas.
Jesús Misericordiosísimo, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en tu bondad infinita. Acógenos en la morada de tu compasivísimo corazón y nunca nos dejes escapar de él. Te lo suplicamos por tu amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.
Padre Eterno, mira con misericordia a toda la humanidad y especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús y por su dolorosa pasión muéstranos tu misericordia para que alabemos la omnipotencia de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
Coronilla a la Divina Misericordia
Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo… como propiciación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero.
Por su dolorosa Pasión…
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Que tu mirada bondadosa se vuelva hacia nosotros y nunca se aparte de ahí… ¡Jesús, yo confío en Ti!




