…según Tu Amor
Señor… no quiero acostarme sin darte gracias por este día… y por todo el amor que derramaste sobre nosotros esta noche en el grupo de oración… especialmente, te doy gracias por la unción que le has dado a Allison… ella se maravilla por lo que hiciste con Rosa y Paco la semana pasada, por el hermoso testimonio que nos dieron… y la verdad es que escucharlos a ellos era como escucharte a Ti… pero Señor, yo no dejo de maravillarme cada semana al ver como utilizas a Allison, como pones en sus labios una palabra de sabiduría para cada persona, para cada problema…
Esta noche, como cada semana, tenías algo para cada uno… te doy gracias por el mensaje de la Cruz, porque le hablaste a Noemí a través de él y le confirmaste sus palabras para Mari Blanca…
Pero sobre todo, quiero agradecerte por el mensaje que leímos antes del cuarto misterio…
“¡Queridos hijos! Hoy los invito al amor que es leal y agradable a Dios. Hijos míos, el amor lo acepta todo, aún lo que es duro y amargo por amor a Jesús que es Amor. Por eso, queridos hijos, oren a Dios para que Él venga en su auxilio, pero no según sus deseos sino según Su Amor. Abandónense a Dios para que Él pueda sanarlos y consolarlos, y pueda perdonarles todo aquello en ustedes que es un impedimento en el camino del amor. Así, Dios podrá modelar sus vidas y ustedes crecerán en el amor. Glorifiquen a Dios, mis queridos hijos, con el Himno a la Caridad (1 Cor 13) para que el amor de Dios pueda crecer en ustedes día a día hasta su total plenitud. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”
Medjugorje, 25 de junio de 1988
Señor, esta noche, antes de retirarme, quiero volver a presentarte las intenciones del grupo… por Peter y su hermanito (los nietecitos de María Teresa)… por Rosita, Carlos y su familia… por Rafaela y su sobrino, Julio… por Linda, Javier, Miriam, Tere y sus familias e intenciones… por Allison, Iván y sus hijos… por aquellos que no pudieron llegar… y por todas esas personas que se encomiendan a nuestras oraciones cada semana… Quiero presentarte también a Mari Blanca, su novio y su familia… a Rosa, Paco y sus hijos… y a Michi, Tito y los nenes…
Señor… te ruego que “vengas en su auxilio, pero no según sus deseos sino según Tu Amor”… ayúdalos a abandonarse en Ti, en Tu Amantísimo Corazón… sánalos, consuélalos, perdónalos… y ayúdales a crecer en el amor… a crecer en Tu Amor…
¡Gloria y alabanzas a Ti… ahora y siempre, por los siglos de los siglos… Amén!




