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noveno día… por las almas tibias

Monday, August 28th, 2006

Padre… hoy traigo ante tu presencia a las almas tibias e indiferentes… esas que una vez creyeron y vivieron de acuerdo a Tu Voluntad, mas sin embargo hoy se encuentran lejos de Ti y de Tu Misericordia… Jesús le dijo a Santa Faustina que estas eran las almas que más sufrimiento le causaron durante su Pasión, hasta el punto de la repugnancia…

Te ruego, Padre Omnipotente y Misericordioso… envía sobre ellas el Espíritu Santo y derrite en ellas el hielo del desprecio… transforma la pereza en prestancia… su apatía en fervor… e infunde en sus corazones el fuego ardiente de Tu Amor…

Hoy, tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de mi Misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren mi Corazón. A causa de las almas tibias, mi alma experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas dije: Padre, aleja de mí este cáliz, si es tu voluntad. Para ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a mi misericordia.

Jesús Misericordiosísimo, que eres la compasión misma, te traigo a las almas tibias a la morada de tu piadosísimo Corazón. Que estas almas heladas que se parecen a cadáveres y te llenan de gran repugnancia se calienten con el fuego de tu amor puro. Oh, Jesús compasivísimo, ejercita la omnipotencia de tu misericordia y atráelas al mismo ardor de tu amor y concédeles el amor santo, porque Tú lo puedes todo.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas tibias que, sin embargo, están encerradas en el piadosísimo Corazón de Jesús. Padre de la Misericordia, te suplico por la amarga pasión de tu Hijo y por su agonía de tres horas en la cruz, permite que también ellas glorifiquen el abismo de tu Misericordia. Amén.

Coronilla a la Divina Misericordia

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo… como propiciación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero.

Por su dolorosa Pasión…
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Jesús… Tú que eres la Misericordia misma, te pido por las almas tibias e indiferentes… Tú también las acogiste durante Tu amarga y dolorosa Pasión, a pesar de la repugnancia que te ocasionaban… ellas también están encerradas en Tu compasivo Corazón… Por todo el sufrimiento que padeciste, te ruego que renueves en ellas el deseo de acercarse a Tu Misericordia… para que toda la humanidad pueda decir a una sola voz: ¡Jesús, yo confío en Ti!


Hay 1 comentario

  1. Sandra dijo:

    Busqué “almas tibias” y encontré tu sitio. He finalizado la novena a la Divina Misericordia y encontré muchas respuestas, pero temía olvidarlas. La idea del diario es muy buena. Paz y bien a ti y a toda tu familia.

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