octavo día… por las almas del purgatorio
Padre Amado y Misericordioso… hoy traigo a tu atención las almas que están presas en la cárcel del purgatorio… esas que a pesar de su arrepentimiento, necesitan pagar su deuda con tu justicia y purificarse antes de llegar a gozar de tu santa presencia… Te ruego, Tú que eres Compasivo y Misericordioso, permite que las oraciones que se ofrecen por ellas sirvan de bálsamo para aliviar sus sufrimientos y mitigar sus penas…
En especial quiero presentarte las almas de tus sacerdotes, religiosos y religiosas que necesitan purificarse antes de poder verse reflejadas en Tu Rostro… te ruego, Padre Todopoderoso, no mires sus faltas, sino todas las almas que cuidaron para Ti y que ayudaron a encontrase contigo… Perdónalas y llévalas ante Ti, para que junto a tus ángeles y tus santos, glorifiquen por siempre Tu infinita Misericordia…
Hoy, tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Que los torrentes de mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a mi Justicia. Está en tu poder llevarles alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de mi Iglesia y ofrécelas en su nombre. Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y salvarías las deudas que tienen con mi justicia.
Jesús Misericordiosísimo, Tú mismo has dicho que deseas la misericordia, he aquí, yo que llevo a la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas del purgatorio, almas que te son muy queridas, pero que deben pagar su culpa adeudada a tu justicia. Que los torrentes de sangre y agua que brotaron de tu Corazón, apaguen el fuego del purgatorio para que también allí sea glorificado el poder de tu misericordia.
Padre Eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el purgatorio y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Te suplico por la dolorosa pasión de Jesús, tu Hijo, y por toda la amargura con la cual su sacratísima alma fue inundada, muestra tu misericordia a las almas que están bajo tu justo escrutinio. No las mires sino a través de las heridas de Jesús, tu amadísimo Hijo, ya que creemos que tu bondad y tu compasión no tienen limites. Amén.
Coronilla a la Divina Misericordia
Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo… como propiciación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero.
Por su dolorosa Pasión…
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Compasivísimo Jesús… Tú, que conoces lo inútil de nuestros esfuerzos y la fragilidad de nuestra existencia… Tú, que nos redimiste, ofreciéndonos la oportunidad de alcanzar el Cielo… traigo a los pies de tu Cruz a las almas que esperan en el purgatorio… te ruego, sumérgelas en Tu Sangre preciosa y límpialas de los efectos del pecado para que puedan estar hoy junto a Ti en la Gloria… ¡Jesús, yo confío en Ti!




