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cuarto día… por los que no creen y los que no te conocen

Wednesday, August 23rd, 2006

Padre Santo… Tú, que de la nada nos creaste y que desde siempre nos has llamado a encontrarnos contigo… Tú, que nos diste la Ley y nos hablaste a través de los profetas… Tú, que ante nuestra falta de fidelidad y el endurecimiento de nuestros corazones, enviaste a Tu Hijo a mostrarnos tu rostro compasivo y a reconciliarnos contigo… Te ruego, ten misericordia de aquellas almas que todavía vive alejadas de Ti…

Apiádate de los que, aún después de haberte conocido, ahora te dan la espalda y rechazan las gracias que derramas sobre ellos… de aquellos que no supieron cultivar la semilla de la fe y ahora se encuentran perdidos en un mar de oscuridad… Ilumínalos, Señor, con la Luz de tu Santo Espíritu e inflama sus corazones con la llama de Tu Amor… para que iluminados con la Luz de la Verdad puedan encontrar el camino de vuelta a Ti…

También te pido por aquellos que no te conocen porque aún no han recibido la Luz del Evangelio… Jesús también los acogió en la morada de su Corazón cuando se entregó como sacrificio en la Cruz… Guíalos hacia el mar de Tu Misericordia, para que sus faltas también puedan lavarse con la Sangre del Cordero…

Hoy, tráeme a aquellos que no creen en Dios, y a aquellos que todavía no me conocen. También pensaba en ellos durante mi amarga pasión y su futuro celo consoló mi corazón. Sumérgelos en el mar de mi misericordia.

Jesús compasivísimo, que eres la luz del mundo entero. Acoge en la morada de tu piadosísimo Corazón a las almas de aquellos que no creen en Dios y de aquellos que todavía no te conocen. Que los rayos de tu gracia las iluminen para que también ellas unidas a nosotros, ensalcen tu misericordia admirable y no las dejes salir de la morada de tu compasivísimo Corazón.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas de aquellos que no creen en Ti y de los que todavía no te conocen, pero que están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellas ensalcen la generosidad de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Coronilla a la Divina Misericordia

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo… como propiciación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero.

Por su dolorosa Pasión…
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Jesús… Tú que eres el Buen Pastor que sale en busca de la oveja perdida… te pido que infundas en estas almas el deseo de encontrarse contigo… así, seremos un solo rebaño alabando y glorificando Tu Misericordia… ¡Jesús, yo confío en Ti!

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