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Fiesta de la Asunción

Tuesday, August 15th, 2006

Jesús… ¡qué diíta este!… ¡cuánta carrera y apuro!… ¡tantas cosas pendientes por hacer!… pero bueno, todo se hizo y eso es lo que importa…

Quiero darte muchas gracias por el ratito que me permitiste pasar contigo en la capilla está tarde… gracias porque me ayudó a “recargar las baterías”… de verdad que lo necesitaba mucho… ¡pero eso ya Tú lo sabías!

Esos ratitos junto a ti… esa paz… ¡si la gente supiera todo lo que Tú quieres darnos!… Señor, ¿por qué son tan pocos los que escuchan tu llamado? No, no es un reproche, es sólo curiosidad… Cuando anuncian una “Misa de Sanación”, se llena a capacidad y no cabe una persona más… pero sin embargo, son muy pocos los que van a verte al Santísimo o al Sagrario… ¡¿es que no saben que Tú estás allí?!

Sé que siempre estoy preguntándote lo mismo… pero es que me resulta tan difícil de entender que tengamos tan poca fe en ti… en tu presencia real en la Eucaristía… ¿Cómo queremos que Tú nos sanes si no creemos que Tú estás con nosotros? Es irónico cómo aquellos que vivieron junto a ti, que caminaron junto a ti, que pudieron verte, oírte y tocarte… sin embargo, sólo unos pocos pudieron reconocerte como el Hijo de Dios… y hoy, después de dos mil años, todavía siguen siendo unos pocos los que pueden reconocerte… Evaristo les hubiera dicho: ¡Jesús está VIVO!

Hoy leía un poquito sobre San Juan María Vianney – el Santo Cura de Ars – y de su gran devoción por tu presencia real en la Eucaristía… es que quería incluir algo sobre él en la Hoja Parroquial de la próxima semana… de cómo él señalaba al Sagrario durante sus homilías y decía lleno de emoción: “Él está ahí”… No sé, tengo la esperanza de que alguien se motive a visitarte al Sagrario o cuando haya adoración al Santísimo… ¡llámalos, Señor!… llama a aquellos que Tú quieres que vengan… pon en sus corazones esa necesidad de ti, de estar contigo… sé que si Tú los llamas, ellos vendrán…

No quiero acostarme esta noche sin darte las gracias por la Santísima Virgen María… Hoy fue un día especial, era la fiesta de la Asunción… y Tú sabes el amor que siento por ella y la gratitud que le tengo por haberme llevado hasta ti… ¡Tú mejor que nadie lo sabe, si siempre he dicho que fuiste Tú quien la envió a buscarme!

La fiesta de hoy es la fiesta de la alegría… de la esperanza… No sé si mucha gente realiza lo que significa la Asunción de la Virgen al Cielo… Algunos tal vez pensarán que fue un premio para ella (¡y lo fue!) por ser tu Madre… o tal vez (si nos vamos a los términos teológicos) que es “consecuencia” de haber vivido una vida sin pecado… Pero más que eso, la Asunción de la Virgen es la prueba de que nuestro destino no es la muerte, sino la vida… que, como ella, nuestro camino termina a tu lado en el Cielo…

También quiero agradecerte que me empujaras a tomar la clase de espiritualidad en INSTEPA… Cuando me dijeron que el diácono Iván Domínguez la iba a dar sabía que sería especial, aún así, estuve a punto de echarme para atrás por todas las otras cosas que tengo… Pero después de esa primera clase de hoy, sé que fuiste Tú quien la puso en mi camino… Te prometo esforzarme y aprender lo que quieras enseñarme a través de esta clase…

Jesús… ya debo ir recogiéndome… estoy un poco cansado y mañana hay que madrugar… buenas noches y cuida el sueño de Noemí, de Maldy, de mis padres y de todos aquellos que siempre encomiendo a tu cuidado…

Sálvanos, Señor, despiertos,
protégenos mientras dormimos,
para que velemos con Cristo
y descansemos en paz.
Amén.

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